Ser padrino desde el punto de vista de Fernando Cayo

Entrevista a Fernando Cayo (I Parte)

Para muchos de nosotros, Fernando Cayo es un conocido actor con una larga trayectoria que ha explorado muchos ámbitos de la interpretación. En su dilatada carrera, nos ha hecho disfrutar de su trabajo en la gran pantalla, en el teatro, y en series televisivas que le han hecho muy popular, como Amar es para siempre o Mar de plástico. Sin embargo, Fernando tiene una faceta que no es tan conocida, pero que también es muy importante.  Fernando es padrino con Global Humanitaria desde hace 18 años, y hemos querido hablar con él sobre la infancia, la solidaridad, y la experiencia de apadrinar.

¿Por qué decidiste hacerte padrino con Global Humanitaria?

Estoy implicado en un proceso de crecimiento personal desde hace años, y en este crecimiento personal, y para mí, una parte importante es la contribución. La contribución como ejercicio constante de aportar valor a lo que haces, devolviéndole a la vida parte de lo que nos da. Y Global Humanitaria es fundamental en este aspecto. Cuando se habla de las necesidades humanas, hablamos de las necesidades básicas fisiológicas, del amor, de la necesidad de seguridad y también de la necesidad de crecimiento. Pero en el vértice de la pirámide y está la necesidad de contribución. Los seres humanos para sentirnos plenos y realizados necesitamos dar. Lo que muchas veces se ve como una virtud, en realidad es una necesidad. La razón de vivir es dar. Pero muchas veces lo olvidamos y es necesario recordarlo.

¿Cuánto tiempo llevas siendo padrino?

Llevo ya unos cuantos años siendo padrino. En ese tiempo he apadrinado a dos niñas colombianas. He mantenido correspondencia con ellas, he recibido sus dibujos y cartas. Sé que sus condiciones de vida son muy limitadas y me alegro de que podamos echarles una mano para hacerles la vida un poco más fácil y ayudar a que desarrollen sus estudios con normalidad. Para mi hija y para mi pasan a ser de la familia, una parte de la familia a distancia, pero están con nosotros presentes, y para nosotros es precioso sentir ese hermanamiento.

¿Qué te parece la labor de ayuda al desarrollo que realiza Global Humanitaria?

Sigo a través de la revista las acciones que se van haciendo en distintas partes del mundo, los huertos escolares y comedores escolares que mejoran la alimentación de los niños me parecen iniciativas magnífica. El seguimiento nutricional de los niños, la ayuda a los niños refugiados, los proyectos de educación para la paz y la tolerancia, las exposiciones y la tienda con productos de línea ECO y textil… Se está haciendo una preciosa contribución en muchos ámbitos. Es para sentirse muy orgullosos e ilusionados.

Para muchos niños es difícil ir a la escuela, especialmente si son niñas. A veces trabajan, o son víctimas del matrimonio infantil. ¿Qué podemos hacer para que la infancia no vea sus derechos vulnerados?

Es necesario crear más leyes internacionales vinculantes para proteger a la infancia de estas situaciones de abusos, matrimonio infantil, ablación, falta de escuelas o explotación. Es necesario también concienciar en las escuelas y a través de la diplomacia, y denunciar a aquellos países que permitan este tipo de conductas y, por supuesto, seguir apoyando económicamente y con voluntarios para cubrir necesidades allá donde haga falta.

¿Qué mensaje enviarías a los padrinos que nos ayudan cada día a mejorar la vida de estos niños mediante nuestros proyectos de cooperación al desarrollo?

Les mando un saludo muy cariñoso, con la complicidad de los que sabemos que somos afortunados. Cada padrino sabe que cuando das, en realidad también te lo das a ti mismo. Preparando mi papel de médico cooperante para una serie, tuve ocasión de profundizar en la labor de un médico de Médicos sin fronteras. Me insistió en que cuando ayudas a otros, la satisfacción es tan grande que él sentía que recibía mucho más de lo que daba. Sigamos en el camino del dar, por una infancia y un mundo mejor.