Para no olvidar: el genocidio guatemalteco permanece impune

Por Gabriel Díaz, responsable de publicaciones de Global Humanitaria.

Esta semana se cumple un año de la anulación de la condena a 80 años de prisión al dictador guatemalteco Efraín Ríos Montt, quien había sido declarado culpable de liderar el genocidio de 1.771 indígenas mayas-ixiles, cuando era gobernante de facto entre 1982-1983.

La sentencia del militar había marcado un hito, ya que se trataba de la primera condena por genocidio a un exmandatario ante un tribunal nacional. Cabe recordar que la anulación se produjo debido a que la Corte Constitucional indicó que la decisión se basó en un error de procedimiento al dictarse sentencia sin esperar el resultado de una recusación que introdujo la defensa.

La jueza que dictó esa sentencia, Yassmín Barrios, recibió una notificación del Tribunal de Honor del Colegio de Abogados y Notarios que ordenaba su inhabilitación profesional por un año, pero no lo consiguieron. Por motivos de seguridad, hoy Barrios debe trasladarse con vigilancia policial y es objeto de críticas, sobre todo de índole machista.

“Creo que fue un mecanismo que quizás en otros momentos, en otras situaciones, hace mucho tiempo, a lo mejor una mujer se hubiera sentido limitada, pero gracias a dios no es nuestro caso, actualmente las mujeres hemos alcanzado un grado muy alto de desarrollo. Ese es un mecanismo muy machista”, señala la jueza en una entrevista con Plaza Pública.

Y añade que el hecho de que una mujer realice la actividad de administrar justicia y que lo haga a muy alto nivel, como es en el tribunal de alto riesgo, “no lo han logrado asimilar algunos sectores”. “Yo tampoco me mortifiqué por eso y creo que para todos y todas ha quedado allí la radiografía. Está muy claro. Y todo lo que dijeron de mi peinado, de mi ropa, si fuera un compañero juez no lo dirían”.

El conflicto armado interno guatemalteco (1960-1996) dejó 250 mil víctimas directas, más de un millón de desplazados y refugiados y alrededor de 50 mil personas desaparecidas. Durante el juicio que derivó en la malograda sentencia a Ríos Montt, alrededor de 100 testigos relataron el asesinato de hombres que luego eran cortados en pedazos; niños muertos a machetazos en el rostro; mujeres y niñas violadas; indígenas obligados a asesinar a otros indígenas, según recogió la cadena BBC.

En el año 2001, la guatemalteca premio Nobel de la Paz, Rigoberta Menchú, dijo a nuestra revista Global: “Este gran proceso de combatir la impunidad, de búsqueda de justicia, lleva muchos años, muchas generaciones y quizás no nos alcance toda la vida para verlos. Pero el camino lo hemos empezado bien”.

Imagen: Juan Díaz/Global Humanitaria