Mecenazgo y Patrocinio empresarial

La empresa Deloitte acaba de publicar su último Barómetro de Empresas, en el que la Asociación Española de Fundraising (AEF) ha colaborado en la confección del cuestionario sobre Patrocinio y Mecenazgo empresarial. Los datos de 2015 apuntan a que tres de cada cuatro empresas patrocinan actividades de ONG vinculadas a la acción social, la discapacidad o la cooperación al desarrollo. La tendencia de los próximos meses es que sean las ONG de cooperación al desarrollo, acción social y ayuda humanitaria las entidades que reciban mayor apoyo económico en forma de patrocinio o mecenazgo.

El motivo principal que señalan las empresas como más importante a la hora de vincularse con una institución es fortalecer la imagen de marca y la política de la empresa de Responsabilidad Social Corportativa (RSC). También se señalan como otros motivos importantes los valores compartidos y la afinidad con la institución.

Otra de las conclusiones del barómetro de Empresas es que existe cierta confusión para identificar la causa con la que se está colaborando. Por ejemplo, algunas de las empresas participantes argumentaban colaborar a través de la LISMI (Ley de Integración Social del Minusválido), que en realidad es una norma de obligado cumplimiento. Además, se da la paradoja de que las instituciones con las que finalmente colaboran las empresas difieren de aquellas con las que, en un principio, declaran que prefieren colaborar.

El 1 de enero de este año entró en vigor la modificación de la ley 49/2002 de Incentivos Fiscales al Mecenazgo sobre los beneficios fiscales que puede tener una persona o empresa que colabora con una entidad sin ánimo de lucro. La modificación, que no aplica a Navarra ni al País Vasco, se concreta en un aumento de la desgravación de las donaciones y premia la fidelidad del donante a una entidad  así como las microdonaciones.

A pesar de que el peso de la desgravación fiscal no es uno de los factores principales para establecer relaciones de patrocinio y mecenazgo, existe una demanda por parte de las empresas en que aumente el porcentaje de desgravación para facilitar nuevas colaboraciones: para un 36% de los encuestados la cuota de desgravación debería ser del 80%.