Las niñas en el conflicto armado colombiano

Semanas atrás reproducíamos parte del informe “Como corderos entre lobos”, de la abogada experta en derecho internacional humanitario, Natalia Springer, que cuenta con el apoyo del Relator Especial de las Naciones Unidas para la Protección y Promoción del Derecho a la Libertad de Opinión y de Expresión. En esta oportunidad conoceremos de qué manera el conflicto colombiano involucra a las niñas, un reclutamiento que va en aumento.

En este aspecto, el informe indica: “Los testimonios de los reclutadores coinciden en que el uso de las niñas en actividades de milicia, auxilio y cooperación se incrementa aceleradamente: las niñas son usadas para hacer inteligencia e infiltrar al enemigo, para el mantenimiento de las comunicaciones, la alimentación, el  almacenamiento y transporte de armas y explosivos, de precursores químicos para el procesamiento de narcóticos, la servidumbre y explotación sexual, etc”.

Si bien la publicación no se dedicó a explorar en profundidad el estado emocional de los niños y niñas vinculados y desvinculados, menciona como un “elemento inesperado”, a propósito de la cuestión de las consecuencias de la vinculación a un grupo armado ilegal, que “el 42% de las niñas entrevistadas expresó que se consideraba una obligación atender sexualmente a superiores en mando”.

“Las niñas (entrevistadas) describieron el tocamiento, la actividad sexual indeseada, el manoseo, la servidumbre y el tráfico sexual (eran compartidas con otros hombres dentro y fuera de la organización por el intercambio de favores, el acuerdo con socios de negocios, el acceso a bienes o como un mecanismo para acceder a información)”.

Los niños y niñas desvinculados de alguno de los grupos armados presentan serios problemas de salud mental, cambios negativos en el comportamiento. Entre otros síntomas aparecen trastornos del sueño, consumo de por lo menos una sustancia psicoactiva, ansiedad, llanto efusivo, episodios de ira incontrolable, visiones, pensamiento irracional recurrente, episodios psicóticos, pensamiento suicida, entre otros.

Imagen: Ira Gelb (Flickr)
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