Bullying: Sin miedo a ir a la escuela

Los primeros días de septiembre son fechas para prepararse para la vuelta al colegio. Este regreso a las aulas causa diversas emociones en los pequeños. A veces es la alegría de volver a ver a los amigos y compañeros; otras la nostalgia de dejar atrás la época estival, y las horas de juego compartidas con la familia y los amigos fuera de la rutina. Volver al cole a veces es difícil, pero lo que nunca debería causar es miedo. Sin embargo la violencia y el bullying es una realidad que experimentan casi la mitad de los adolescentes de todo el mundo.

La Convención sobre los Derechos del Niño, aprobada el 20 de noviembre de 1989, afirma que todo niño tiene derecho a la educación, pero además tienen derecho a hacerlo en un entorno seguro donde se respete la dignidad del niño. La escuela tiene que ser un entorno de promoción de la no violencia.

Sin embargo para millones de estudiantes de todo el mundo, el entorno escolar no es un espacio seguro en el que crecer y aprender. En ocasiones es un ámbito de peligro donde viven con miedo. El camino a la escuela puede convertirse en un espacio de vulnerabilidad. En la propia escuela también se enfrentan a otros peligros como las amenazas, el bullying, el ciberacoso, las agresiones sexuales y la violencia. Con demasiada frecuencia, los estudiantes tienen que ponerse a cubierto porque alguien dispara un arma de fuego en el aula. Son muchas las formas de violencia que existen en el entorno escolar, y toda forma de discriminación o de violencia en el entorno educativo es un obstáculo para el derecho a la educación y a la igualdad de oportunidades educativas.

El HBSC publicaba un estudio este año en el que se revelaba que la mitad de los adolescentes en el mundo, alrededor de 150 millones de jóvenes, habían experimentado algún tipo de violencia entre iguales en el entorno escolar. Y es que, aunque queramos pensar que la violencia no afecta a los niños, es más común de lo que pensamos, y esta violencia tiene un impacto en el rendimiento educativo y en la salud de los menores.

Recientemente Unicef ha lanzado otro informe en el que afirma que uno de cada tres menores de entre 13 y 15 años en todo el mundo sufre bullying. En estos casos, pertenecer a una minoría étnica, tener una discapacidad, formar parte de un grupo social desfavorecido o pertenecer al colectivo LGTB les hace más sensibles a sufrir bullying. El informe habla también del crecimiento del ciberacoso, que ha traído nuevas formas de hacer daño de manera intencionada a través del medio virtual. Por otro lado, la mitad de los escolares del mundo viven en países donde la ley no prohíbe el castigo corporal en las aulas.

Al fin y al cabo, los Derechos Humanos y los Derechos del Niño no comienzan en Ginebra o Estrasburgo, sino en los espacios más próximos a la persona, que conforman el mundo de cada uno. Se trata de aquellos lugares donde se convive, como es el hogar y la escuela.

La no discriminación, la libertad individual, la igualdad y el respeto deben ser los principios que guíen el entorno educativo, garantizando el bienestar, los derechos y la integridad de los menores en su día a día. Por ello es necesario que sigamos luchando contra la violencia en todas sus formas, especialmente cuando ésta afecta a los niños, ya que son más vulnerables, y sufrirla puede afectarles a su salud mental, física y emocional de una manera irreversible, según afirma un informe de Naciones Unidas publicado en 2016.

Ya son demasiados los estudiantes en todo el mundo que han crecido y aprendido con miedo, y la comunidad educativa y estudiantil está tomando medidas. Cada vez más grupos de estudiantes están exigiendo la erradicación de la violencia, y participan en grupos de apoyo a las víctimas y en aulas para la paz. También los docentes se forman para detectar y controlar las situaciones de riesgo. Todavía queda mucho por hacer. Transformar el mundo es difícil, pero sólo lo conseguiremos trabajando todos juntos.

 

Foto: Carli Jeen