Violencia contra las niñas. Bengala, la India

Por Uttara Ray,  Responsable de proyectos en Bengala Occidental

Con motivo del Día Internacional de la Niña (11 de octubre), Uttara narra el grado de violencia que sufren, ataques desplazados muchas veces por una imagen idealizada del país asiático, donde todo parece ser espiritualidad y respeto mutuo.

“En el estado indio de Bengala la atención y otros servicios para niñas y mujeres víctimas de violencia son escasos y hay muy poco conocimiento de los mismos, especialmente en el caso de los programas de gobierno”, explica.

De acuerdo con la oficina de registro de delitos del estado de Bengala Occidental, en 2010 se registraron 27.390 casos de delitos contra niñas y mujeres en varias comisarías. Entre los principales figuran incidentes de violación o intento de violación y otros tipos de maltrato y abuso sexual. Y según un estudio reciente, en estos actos de violencia han incidido factores económicos, culturales y psicológicos.

“Desde nuestra organización, consideramos que es urgente la formación y sensibilización en cuestiones de género de quienes proveen o proveerán estos servicios. Esto ayudaría a la planificación, ejecución y prestación de atención de distinto tipo a las mujeres en situación de crisis. Además, vemos necesario el lanzamiento y mantenimiento de campañas en los distintos medios de comunicación que retraten a la violencia doméstica como inaceptable”, añade Uttara.

A partir de su experiencia, considera que los trabajadores de la sanidad pública, por ejemplo, tienen la responsabilidad de crear conciencia mediante la difusión de materiales así como de innovadores mensajes audiovisuales, que proyecten una imagen positiva de la niña y la mujer en la sociedad.

De acuerdo con la experiencia del equipo de Global Humanitaria/BSSK, la violencia contra las niñas y las mujeres se manifiesta de diferentes formas en la vida cotidiana, en todas las sociedades. Para prevenirla, combatirla y ayudar a las mujeres víctimas, es necesario contar con una buena legislación.

En ese sentido, el sistema legal y la sociedad están estrechamente vinculados entre sí. Por eso no es posible hacer valer los derechos previstos en la ley sin cambios en las instituciones sociales, sus valores y actitudes.

“Pero el cambio social no se logrará solamente a través de la ley. Es mediante el proceso de sensibilización de las distintas ramas del gobierno y -lo más importante- de quienes componen la sociedad, que la justicia avanzará y será una realidad. La violencia contra las mujeres es tanto una causa como una consecuencia de la desigualdad de género. Insistimos en que es esencial poner en marcha programas de prevención primaria que aborden la desigualdad y las causas profundas de la misma”, subraya.