Una estrategia para la educación de los pueblos indígenas en la Agenda 2030

Los pueblos indígenas y tribales constituyen al menos 5000 pueblos con características distintivas y una población de más de 370 millones de personas, en 70 países. Todos ellos representan aproximadamente el 5 % de la población mundial pero a su vez el 15 % de los pobres en el mundo.

En los pueblos indígenas confluyen, como colectivo todos los factores limitantes para acceder al derecho a la educación pertinente: acostumbran a ser minoría en los estados que los engloban -o su cultura permanece minorizada, sin medios de expresión- viven en zonas rurales remotas, no cuentan con representación política y deben aprender a partir de currículos académicos que no tienen en cuenta ni su idioma ni su cosmovisión ni el medio en el que viven.

Los Pueblos Indígenas han sido uno de los nueve grupos principales que han participado en las consultas y discusiones de la Agenda 2030, y en las metas e indicadores de los Objetivos de Desarrollo Sostenible hay seis menciones directas a los pueblos indígenas. En concreto, el Objetivo 4 insta a asegurar el acceso igualitario a todos los niveles de la enseñanza y la formación profesional para las personas vulnerables, incluidas las personas con discapacidad, los pueblos indígenas y los niños en situaciones de vulnerabilidad.

Entre los obstáculos que encuentran los estudiantes indígenas en el ámbito de la educación, la UNESCO ha señalado “la estigmatización de la identidad indígena y la baja autoestima de los alumnos indígenas; las actitudes discriminatorias y racistas en el entorno escolar, así como en los libros de texto y el material docente y entre los alumnos y maestros no indígenas; las barreras lingüísticas entre los alumnos indígenas y los maestros;  la insuficiencia de recursos y la baja prioridad que se da a la educación de los pueblos indígenas, que se manifiesta en la escasa formación de los docentes, así como en la falta de libros de texto y recursos”.

Muchas regiones del mundo carecen de datos desglosados que podrían revelar la situación exacta de discriminación y marginación de los pueblos indígenas. En la región de América Latina y el Caribe, por término medio, el 85% de los niños indígenas asisten a la
escuela secundaria, pero solo el 40% completa ese nivel educativo.

La Declaración sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, aprobada por las Naciones Unidas en 2007, reconoce a los pueblos originarios, el derecho a establecer y controlar sus sistemas e instituciones docentes que impartan educación en sus propios idiomas, en consonancia con sus métodos culturales de enseñanza y aprendizaje».

Andres Calisaya, uno de los docentes que impulsa un proyecto de Educación Intercultural Bilingüe (EIB) en el altiplano peruano, reconoce que, con esta metodología, “no hablamos simplemente de conocimientos y capacidades al modo occidental, sino de saberes prácticos, funcionales y utilitarios que convertidos en experiencias generen el saber social”. No se trata solamente de enseñar en el idioma de los alumnos, sino de “poder mostrarles las condiciones de inequidad y de injusticia en las que viven las personas indígenas” a partir de un mejor conocimiento y reivindicación de su propia identidad.