Un vínculo que cambia vidas

Por Jaume Mor
Responsable de Prensa y Redes Sociales en Global Humanitaria

Un vínculo solidario, una técnica de marketing, un compromiso personal, un instrumento financiero, un ciclo que cambia vidas…. ¿Qué es el apadrinamiento? ¿Cómo lo viven las miles de personas que en España apadrinan niños y niñas para impulsar proyectos de cooperación al desarrollo?

Según la ONG Plan, el apadrinamiento nace durante la Guerra Civil, como  fórmula de vínculo personal entre niños huérfanos o con padres en el frente. La solidaridad de las democracias occidentales con las consecuencias del conflicto llevan a varias organizaciones a proponer a personas del Reino Unido, los Estados Unidos o Suiza a asumir los gastos de mantenimiento de niños concretos en los albergues. Estas personas se relacionan por carta con los niños, que cobran conciencia de tener unos ‘padres de acogida’ que les están ayudando.

Años más tarde, ya en España y en los 80, Ayuda en Acción introduce el sistema de apadrinamiento como fórmula vinculada a proyectos de cooperación y el sistema lo adoptan muchas entidades de cooperación al desarrollo durante los 90.

En los últimos años, la fórmula del apadrinamiento se utiliza también para apoyar proyectos de acción sanitaria, inclusión social o medioambientales. Más allá del vínculo personal con una persona o ser vivo, se ha generalizado ya el concepto de apadrinamiento como una fórmula de patrocinio que impulsa causas muy diversas y permite identificar en una persona, animal u objeto o concepto el destinatario de la acción de apoyo a una causa.

Oportunidades de ida y vuelta

Las entidades que proponenos el apadrinamiento explicamos a nuestros padrinos y madrinas  que si se apadrina un niño o una niña, se le está dando la oportunidad de acceder a un futuro mejor, de forma colectiva, a la comunidad en la que vive.

La peculiaridad del apadrinamiento, sin embargo, es que esta oportunidad es de doble dirección. Para el niño que la recibe y para el adulto que lo realiza. A corto plazo, el niño apadrinado refuerza sus opciones de tener un mejor acceso a derechos básicos como la salud, la educación yla alimentación. A largo plazo, las de obtener un mejor empleo , una mejor vivienda y una vida más rica en oportunidades para él y su familia.

Para el padrino o madrina, el apadrinamiento es directamente la expresión de valores como la solidaridad y el compromiso. Le acerca a realidades distintas y la relación con su ahijado, junto a la información que recibe sobre la causa en la que colabora, contribuye a un enriquecimiento personal y cultural.

Los padrinos de Global Humanitaria, preguntados sobre la experiencia de apadrinar, expresan esta doble dimensión del apadrinamiento como gesto personal y colectivo, tal como se desprende de varias decenas de respuestas a la pregunta ¿Qué es para ti, el apadrinamiento? ¿Cómo lo vives o te gustaría vivirlo? que llevamos a cabo en nuestra comunidad de Facebook, tal como expresa esta nube de etiquetas.

La experiencia del apadrinamiento puede resultar muy gratificante, en tanto que aúna la satisfacción de una relación personal, de un gesto solidario, y también el retorno de una acción que se quiere transformadora.

Para la entidad que lo ofrece, el apadrinamiento es una fórmula de colaboración que tiene un alto potencial educativo  tanto para padrinos como para beneficiarios, y también es una fórmula financiera que permite trabajar a largo plazo y con permanencia en las comunidades.

Tal como lo define Global Humanitaria, apadrinar es una forma de contribuir al desarrollo de comunidades que crea vínculos entre personas de edades, culturas y vivencias muy diversas. Ser solidario, actuar contra las desigualdades, es lo que pone en marcha el ciclo que cambia vidas.

Este año, Global Humanitaria os propone la posibilidad de regalar la experiencia del apadrinamiento, una experiencia solidaria e inolvidable.