Crece el turismo… ¿y también su compromiso contra la explotación sexual infantil?

Durante la reciente XV Cumbre del Congreso Mundial del Turismo, que se celebró en Madrid, más de 1000 delegados de las empresas líderes en el sector de viajes y turismo abordaron las buenas perspectivas de crecimiento para el sector. Según los datos de investigaciones propios del sector, la contribución del turismo a la economía mundial ha aumentado hasta el 9,5 del PIB global (7 billones de dólares) y este sector proporciona 1 de cada 11 empleos en todo el mundo.

Sin embargo, y pese a constatar la importancia de que las empresas turísticas comuniquen adecuadamente su implicación en el desarrollo social y la sostenibilidad ambiental y poco o nada se ha concretado en ella sobre el modo en el que el turismo está contribuyendo a la consecución de los Objetivos de Desarrollo del Milenio o la protección de la infancia frente a la explotación sexual.

Una parte de la explotación sexual infantil adopta la forma del llamado Turismo Sexual, que se produce en países en los que confluyen factores que pueden favorecerlo, como la pobreza, la falta de políticas de protección a la infancia, una fuerte presencia de la prostitución y una presencia masiva de extranjeros, entre otros.

El Turismo Sexual infantil se define, según ECPAT Internacional, como  “una forma de explotación sexual comercial infantil realizada por personas que viajan de un lugar a otro para involucrarse en actos de carácter sexual con menores de edad”.

Sin cifras oficiales para acotar lo que ningún Estado puede reducir al ámbito de lo legal, la Organización Internacional del Trabajo ha estimado que 85 millones de niños están envueltos en trabajos peligrosos. Desde otro punto de vista, y UNICEF ha considera que cerca de 150 millones de menores de edad se han visto obligados a mantener relaciones sexuales forzosas o han sido víctimas de otras formas de violencia y explotación sexual.

UNWTO Protect Children from UNWTO on Vimeo.

Desde 1998 existe el Código de Conducta en la Industria Turística y de Viajes, elaborado por la ong ECPAT Internacional y que hoy, ya como organización independiente, opera con naturaleza jurídica propia. El Código ha sido adoptado como el estándar de compromiso de este sector contra la explotación sexual.

Los operadores turísticos y las organizaciones del sector turismo que adoptan y firman El Código se comprometen a informar a sus clientes sobre su política de protección infantil, a entrenar a su personal, reportar casos de abuso sexual infantil a las autoridades y aplicar otras medidas para proteger a  los niños y niñas.  Este Código  ha sido suscrito ya por más de 1.300 empresas en 66 países el mundo

En España, El Código ha sido suscrito por 16 mayoristas del sector, cadenas hoteleras y federaciones de hostelería. Sin embargo, es en los países receptores del llamado turismo sexual infantil en los que se ha producido una mayor reacción en la adopción del código de conducta por parte del sector turístico; por ejemplo, en países como Colombia ya son 26 las empresas firmantes. En un país como Camboya, en apenas 4 años, se ha pasado de una a 13 empresas adheridas, lo cual es una muestra de la reacción de las sociedades receptoras de explotación sexual infantil frente a este fenómeno. Una reacción que lleva a un turismo más responsable y de mayor calidad.