Tumaco y las realidades paralelas en Colombia

Por Gabriel Díaz, responsable de publicaciones de Global Humanitaria.

Lo que a todas luces es una ‘narcoguerrilla’, mezcla del inconmensurable negocio del narcotráfico y los grupos armados guerrilleros, paramilitares y bandas criminales, se ha cargado –hablando pronto y claro- 10 torres de energía eléctrica en Tumaco. Los alrededor de 180.000 habitantes del municipio han estado 20 días sin luz, escasez o falta de combustible y agua potable. Esto ha desatado una crisis con serios perjuicios para la salud de la población, entre otras cosas.

Entretanto, los medios de comunicación internacionales seguían ocupándose de las negociaciones de paz entre los guerrilleros revolucionarios de Colombia (FARC) y el Gobierno de ese país, cosa que es natural. Sin embargo, no lo es que Tumaco quedase una vez más relegado a un plano secundario y esto, evidentemente, no es casual. Hay múltiples intereses por los que el sufrimiento de esta población históricamente olvidada por ser hija de esclavos y pobre en términos materiales, no interesa.

“Todo ocurre en medio de los diálogos de paz entre Gobierno y FARC lo que deja aún más en entredicho las intenciones del grupo guerrillero, al que el Gobierno atribuye los ataques a las torres de energía en el municipio, más exactamente a la columna móvil ‘Daniel Aldana’ de las FARC”, escribe Fernanda Luna desde Global Humanitaria Colombia.

Nuestro equipo de trabajo de Global Humanitaria ha sido testigo del incremento de la violencia en la zona. Tumaco pasó a ser la tierra con mayor número de muertes violentas del país al año (en 2013 ya van 173, según informa la revista Semana). ¿Por qué? Porque Tumaco es el segundo puerto con salida al Pacífico más importante del país y en su territorio existe una espesa selva, ideal para las acciones que ocupan al narcotráfico y sus secuaces antes mencionados.

“Las diferentes organizaciones no gubernamentales presentes en el municipio hemos tenido que operar en medio de la crisis que ha afectado el desarrollo de  proyectos vitales para la población”, continúa Fernanda. “Las operaciones diarias de trabajo en nuestros proyectos y actividades cotidianas  debieron asumirse sólo hasta donde los grupos armados ilegales nos permitieron llegar y en esta situación de crisis se amplió enormemente la restricción”, explica por su parte  Oscar Alzate, coordinador de Global Humanitaria en Tumaco.

La Perla del Pacífico, como es conocido el municipio de Tumaco por su riqueza natural, es víctima del fuego cruzado entre una maraña de personas y grupos armados, donde interviene el ejército y la armada, provocando el desplazamiento de miles de personas, muertes violentas, constantes amenazas, retenes…Sería bueno preguntarse hasta qué punto esta guerra contra el narcotráfico está arrojando algún resultado; sería bueno conocer de dónde proceden las armas que allí se emplean y un largo etcétera de preguntas.

Sería bueno que la paz, no la violencia y el desasosiego cotidianos, sea la norma y no la excepción. Nos consuela, en parte, saber que la población local está tejiendo una red de activismo social en favor del diálogo y la pacificación, que a pesar de todo intenta salir adelante, ayudándose mutuamente y no rindiéndose ante este ignominioso conflicto armado; atroz, como lo son todos.

Imagen: J.Díaz/Global Humanitaria