Enfocar miradas para ampliar los límites de los derechos humanos

Todos los días, millones de personas se topan con los límites de sus derechos en cuanto intentan ejercerlos. Unos límites que dependen mucho del lugar en que han nacido, de su género o de sus creencias. Muchas de ellas ni siquiera se lo plantean porque ni conocen estos derechos ni creen estar facultadas para ejercerlos o reclamarlos. Pero es así, no podemos renunciar a los derechos humanos porque los tenemos desde el momento en que nacemos.

Realidades que vemos con el prisma de las estadísticas, como la de los 793 millones de hambrientos en el mundo, o como la del 19% de las mujeres de entre 15 y 49 años que, en todo el mundo, han experimentado violencia física o sexual, o ambas, a manos de su pareja.

Y sin embargo, los defensores de los derechos humanos están ahí, muchos de ellos desconocidos. También pueden ser millones pero no constan en ninguna estadística. Líderes entre iguales, alzan su voz por las necesidades de sus comunidades, de aquellos que sufren la misma exclusión de derechos, enfocando sus derechos con acciones concretas. Más