Un año sin #JusticiaParaBerta

Por Belén González, delegada de Global Humanitaria en Asturias y vicepresidenta de la Coordinadora Asturiana de Organizaciones No Gubernamentales para el Desarrollo (CODOPA)

En la noche del 3 de marzo de 2016, varios hombres armados entraron en casa de Berta Cáceres. Dispararon contra ella y contra su amigo Gustavo Castro, activista mexicano que dormía en la habitación de al lado. Berta murió y su compañero, único testigo del asesinato, quedó herido.

Cáceres era una activista hondureña y reconocida defensora de los derechos humanos y del medio ambiente. Su incansable lucha en contra de proyectos hidroeléctricos y mineros en territorios indígenas se tradujo en el Premio Medioambiental Goldman, máximo reconocimiento mundial para defensores de la naturaleza, pero también en constantes amenazas de muerte. Cáceres llegó a poner hasta 30 denuncias por estas amenazas antes de morir, y es que según el informe de Global Witness, Honduras es el país más peligroso para el activismo ambiental. Desde el golpe de estado de 2009, 123 activistas de la tierra y del medio ambiente han sido asesinados en este país. Más