“En situaciones de conflicto la escuela ayuda a curar los traumas y promueve la dignidad humana”

Más de 2 millones de niños sirios han tenido que abandonar sus hogares convirtiéndose en refugiados o desplazados dentro y fuera de las fronteras de su país. Muchos de ellos llevan años sin acudir a la escuela.

Organismos gubernamentales, instituciones y ONG´s nos enfrentamos al reto de garantizar la escolarización de los niños y niñas repartidos por campos de refugiados oficiales y asentamientos no oficiales a lo largo de la frontera turca, libanesa y jordana, así como dentro de la Unión Europea.

Analizamos con María José  Izquierdo, analista del Instituto Español de Estudios Estratégicos y autora del artículo “Escuelas y educación en los conflictos armados” el alcance del problema y sus posibles soluciones.

Se han cumplido seis años de guerra en Siria ¿Qué consecuencias ha traído este conflicto para la infancia?

Durante estos años, cinco millones de personas se han refugiado en países vecinos o Europa y al menos hay 6,6 millones de desplazados internos. Las víctimas de la guerra siria constituyen la mitad de la población refugiada hoy en todo el mundo.

El régimen ha usado medios y formas de combate contrarios al Derecho Intencional Humanitario y la población civil se ha convertido en muchos casos en el centro de los ataques y del sufrimiento. Se han atacado indiscriminadamente hospitales y escuelas, con lo que se ha destruido la estructura educativa del país.

Para los niños ha supuesto familias rotas, estrés, mutilaciones, pérdida de derecho a la salud, a la educación y al desarrollo. La convivencia con la violencia, heridos y la muerte de amigos y familiares está provocando en los niños un estrés agudo que tendrá un profundo impacto en su desarrollo físico y psicoemocional, con una alta probabilidad de sufrir desórdenes mentales. Igualmente, los prolongados periodos de desplazamiento, los dolorosos y lamentables viajes que hemos visto desde los medios, con riesgo para su vida y la de sus padres y la violencia a que están expuestos puede marcarlos negativamente para el resto de su vida.

Un grupo especialmente frágil es el de los niños separados de sus padres, que quedan aislados del entorno familiar y afectivo. En muchos casos los padres los envían como migrantes ante el riesgo de ser reclutados por grupos armados.

Las niñas son especialmente vulnerables y la situación ha producido un incremento de los matrimonios infantiles que los padres permiten, como una forma de protegerlas de los abusos de los hombres en los campos de refugiados. En Jordania, la tasa de matrimonio precoz en Za’atari es más del doble desde la afluencia de refugiados. Comenzó, con un  12% de matrimonios con  niñas menores de 18 años en 2011 y en 2013 había alcanzado el  25% en 2013 y en 2014 había crecido un 32%.
Los niños y niñas de menos de 7 años no conocen más que este clima de violencia, no han vivido ni un solo minuto en paz.

¿Cuál es la situación de los niños refugiados y desplazados por el conflicto sirio con respecto al acceso a la educación?

Los niños y niñas sirias supervivientes llevan 6 años acogidos en campos de refugiados de los países vecinos. En todos ellos, los niños relatan sentirse inferiores a los niños del país de acogida y hay muchas denuncias de acoso y agresiones.

Además, deben enfrentarse a problemas lingüísticos y a sistemas escolares distintos.

Los débiles sistemas educativos de los países de acogida también se resienten: los profesores se quejan de la sobrecarga de trabajo, los padres no pueden garantizar el acceso a la escuela si está lejos del campo de asentamiento, los niños con dificultades o necesidades especiales quedan relegados, el absentismo es alto y los adolescentes dejan la escuela para buscar trabajo y ayudar a sus padres.

¿Qué medidas se están tomando por parte de gobiernos, instituciones y ONGs para garantizar la escolarización en los campos de refugiados?

En la conferencia de 2016 de Estambul se hizo un llamamiento desde la ONU para atender la más grave crisis humanitaria desde el final de la II GM, pero solo Alemania envió a un alto representante político. No hubo eco por parte de los gobiernos de los países más ricos.

La Comisión Europea ha lanzado en marzo de 2017 un programa humanitario para acercar las aulas a 230.000 refugiados sirios en su vecina Turquía, el país que acoge más migrantes que toda Europa.

Algunos profesores dan clase de forma voluntaria para evitar que decenas de niños queden fuera de la escuela, pues no hay plazas para todos y entre los propios refugiados se están dando casos de trabajo colaborativo, con aulas en las propias tiendas de los campamentos.

¿Y cuál es la situación en los asentamientos no oficiales?

En los campos de refugiados de Grecia hay ya más de 55.000 personas. Un tercio de ellas son niños. Llevan al menos un años sin asistir al colegio. Durante su huida, el viaje en barca a Grecia y la estancia en los campos de refugiados los niños pierden además la costumbre de estudiar, capacidad de concentración y los hábitos educativos más básicos. El objetivo es devolverles las habilidades necesarias para reintegrarse en la escuela a principios del próximo curso después de un tiempo sin escolarizar debido a la guerra y a su situación como refugiados.

Muchas ONG, así como la UNESCO, intentan actuar en los asentamientos no oficiales, con programas. La peor situación es la de los refugiados retenidos en el interior de Europa, soportando violencia, frío y hambre.

¿Qué diferencias existen entre las medidas tomadas por los países limítrofes (Turquía, Líbano y Jordania) y las medidas tomadas por la UE en Grecia y en las fronteras de Serbia, Macedonia…

Los países vecinos han hecho un gran esfuerzo de acogida, hasta el punto de que sus sistemas educativos están al límite. Por esa parte, la UE ha firmado un acuerdo con Turquía de 6000 millones de euros para que este país acoja la ola migratoria. Otras acciones han sido la lucha contra las mafias que trafican con personas y el incremento de seguridad en el Mediterráneo. Pero ha fracasado estrepitosamente en la gestión del asilo por parte de los países miembros y más de 74.000 personas están atrapadas en la ruta de los Balcanes. Se podría decir que el mayor esfuerzo lo están haciendo los países vecinos y las ong.

¿Son suficientes estas medidas?

Evidentemente, no, además han generado una crisis política en muchos de los países, con la opinión pública enfrentada por la incapacidad y la actitud de los gobiernos.

¿Cómo se puede potenciar el derecho a la educación en las zonas de conflicto? ¿Qué asignaturas tenemos pendientes los organismos gubernamentales, instituciones y ONGs a la hora de garantizar esos derechos?

Asumir la Declaración por las escuelas seguras , un compromiso político intergubernamental para que los países se involucren en el  apoyo a la protección de los estudiantes, maestros, escuelas y universidades contra los ataques en tiempos de conflicto armado y emprender acciones para evitar los ataques a estudiantes, maestros, escuelas y universidades y para mitigar las consecuencias negativas.

En mi opinión, sería preciso colocar a niños y escuelas en las primeras páginas de los informativos sobre los conflictos, visibilizar sus efectos que a veces quedan ocultos en las imágenes de guerra.

Cada niño que acude como refugiado a una escuela nueva, tiene una dura historia detrás. ¿Qué necesidades especiales debería cumplir la escuela con respecto a estos niños?

La escuela ayuda a curar los traumas, promueve la dignidad humana y el desarrollo de habilidades. Va más allá de la educación, proporciona protección y socialización a estos niños y niñas.

¿Cómo evitar los conflictos dentro de las aulas con niños con situaciones tan diferentes?

Con programas de formación para los profesores, con ayuda económica para las escuelas, y, sobre todo, con campañas de visibilidad para colocar la educación y la infancia como un objetivo prioritario en la protección. Pero hay que saber también que las características de algunos  conflictos actuales, con grupos no estatales combatiendo, implica no atender a estas leyes básicas del Derecho Internacional Humanitario.

¿Qué supone para un niño en Siria o en los campos de refugiados poder seguir yendo a la escuela?

Supone frenar la educación interrumpida: Una de cada tres escuelas en Siria está destruida, dañada o utilizada como refugio; en 2016 hubo 87 ataques a escuelas y profesores.

Supone también protegerles de la exposición al maltrato y abuso de los mayores, proporcionarles un entorno favorable, alejado de la violencia, favorecer la integración de las niñas, ayudarles con la higiene y la educación y proporcionarles un entorno acorde a su edad, recuperar el juego, sentirse protagonistas.

¿Qué pasa con los niños que abandonan la escuela? ¿Qué alternativas les quedan?

Lamentablemente, el reclutamiento por grupos armados, la explotación laboral y una mayor exposición a la violencia. En el caso de las niñas, un matrimonio precoz o la explotación sexual.

 

¿Qué retos hay que afrontar en el ámbito de la educación en post- conflicto?

Es esencial el desarrollo de estrategias para desarrollar una educación para la paz, para la no violencia y curar las heridas que está dejando la guerra. En Siria, este deberá ser un objetivo de la reconstrucción postbélica: educar para la paz, educación psicosocial y prevención del maltrato infantil con especial atención a las niñas. Los adolescentes son particularmente vulnerables, acumulan rabia y frustración por su situación y eso les hace más susceptibles de adherirse a grupos armados. Es fundamental generar oportunidades para evitar que caigan en la violencia y el conflicto.

Cerrar heridas, restablecer la vida, ayudar a curar el estrés generado por la violencia, reconocer a las víctimas, fortalecer el sistema educativo, capacitar a los profesores y maestros en la gestión del estrés de los niños, incrementar el esfuerzo por integrar a las niñas y madres…

Es necesaria una buena calidad educativa, ya hay muchas voces que aclaran que hay que ir más allá de la alfabetización para educar contra la violencia, de género, religiosa etc y que una educación de calidad es la que ayuda a hacer buenas personas con valores, que frenen los radicalismos.

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Imagen: Talleres lúdicos de refuerzo escolar para niños sirios refugiados en Amman (Global Humanitaria)