Sin la mujer no hay desarrollo

Serie En Directo desde Guatemala
Por Gabriel Díaz, Responsable de Publicaciones en Global Humanitaria

¿Cómo es posible que hayan pasado más de cinco siglos desde la colonización española y que en países como Guatemala siga hablándose de la misma como si hubiese ocurrido ayer? Durante mi estancia en Guatemala he tenido la posibilidad de conversar con indígenas, mestizos, extranjeros, ciudadanos de a pie y gobernantes, y no parece ser rencor lo que surge al hablar del legado dejado por España, sino la constatación de hechos que son incuestionables. Repasemos algunos ejemplos.

La herencia de los reyes católicos, un machismo tenaz continuado por muchos gobiernos locales, elegidos democráticamente y la violencia impuesta por golpes de Estado y la guerra civil, ha marcado a fuego la vida de las comunidades campesinas e indígenas del Petén, generaciones nietas o bisnietas de los mayas. Así nos lo deja claro Petrona Chub, de 38 años, una de esas mujeres que debió tomar coraje contra todo pronóstico, cuando todo parecía estar dictado de antemano: criar hijos, limpiar, cocinar y callar.

Ella no tuvo la oportunidad de ir a la escuela, porque como ocurre en éste y otros países, primero están los varones. Pero Petrona se las ingenió para estudiar con una vecina que era maestra. Su lengua materna es el q´eqchí, una de las variedades del maya, pero el idioma dominante es el castellano y por tanto su aprendizaje resulta imprescindible para buscar un trabajo y sobrevivir o relacionarse fuera de la comunidad.

“Mi matrimonio no era un matrimonio sino el servicio militar”, relata. Y por el maltrato físico y psicológico, cogió fuerzas, tomó a sus hijos y se marchó de casa. Buscó aprender un oficio y comenzó cursos de comadrona con la ayuda de una prima. Porque el machismo ha calado hondo tras la colonización y bien aprendieron la lección muchos hombres mestizos e indígenas. Ya lo hemos dicho aquí y lo repetimos: ellas cuidan de diez hijos, ellas lavan la ropa, ellas recogen leña, luego cocinan, limpian el hogar…y con todo deben ser obedientes y sumisas.

Desde aquí apostamos por el cambio y por personas como Petrona que son impulsoras del mismo. ¿Cómo? Dando las herramientas formativas, el conocimiento de derechos y responsabilidades, mediante micro-créditos que les permitan tener cierta independencia. “La mujer indígena tiene miedo, existe falta de comunicación. Pasa esto desde la colonización porque siempre fue esclavizada. Crecieron bajo el mando de alguien y lo aplican con sus hijos. Los hombres son los jefes. La mujer, sin educación ni recursos económicos, está muy limitada”.

Petrona cuenta que sus vecinas la veían salir y le decían, sorprendidas: “pero Petrona, ¿qué estás haciendo?”. Ahora las mujeres participan en muchos de los Consejos Comunitarios de Desarrollo junto con los hombres. “No queremos sólo palabras, queremos la participación de hombres y mujeres, tenemos que andar por el camino de la igualdad”, subraya.

Actualmente, como técnica de campo de Global Humanitaria, Petrona tiene una intensa participación en la organización de las jornadas de capacitación sobre derechos y ejercicio de la ciudadanía, entre otros, para las poblaciones rurales de Petén. Su labor es fundamental, porque además de ser mediadora es la vez quien nos apoya en la traducción de textos, discursos y ejercicios desarrollados en estas jornadas. Porque “sin la mujer no hay desarrollo”, era la consigna cantada en el municipio de San Luis.

Para conocer más sobre estas jornadas, puedes escuchar las palabras de Petrona en el vídeo que encabeza este artículo.