Reacciones ante la violencia machista en la India (II)

Desde Calcuta, Uttara Ray, responsable de proyectos Global Humanitaria/BSSK

La violación de una joven ocurrida hace casi un año en Nueva Delhi ha tenido un impacto decisivo en la sociedad india, poniendo de manifiesto la magnitud de la desigualdad de género y la violencia contra las mujeres en todo el país. Esa violación en grupo llamó la atención sobre una epidemia violenta a la que la mayoría de los principales periódicos dedicaron un promedio de una a tres páginas al día. Fue entonces cuando un grupo de investigadores manifestaron que la violación es sólo una de las varias formas de violencia y discriminación que acaban con la vida de casi dos millones de mujeres al año. Existe violencia sexual, violencia doméstica, infanticidio de niñas, así como el abandono infantil y la mala atención de las personas mayores que afectan a las niñas y a las mujeres mucho más que a los niños y los hombres.

Los medios de comunicación han sido el “disparador social” en torno a este tema. Ha habido charlas en las escuelas y colegios; los estudiantes están leyendo y debatiendo acerca de la historia de los movimientos de mujeres. Ahora mismo, hay una profunda introspección sobre cómo terminamos por sostener la violencia y la discriminación contra las mujeres. “Ha habido cientos de historias sobre la violencia de género y no hay duda de que todo lo sucedido contribuyó a romper el silencio que rodea a menudo a las víctimas de esta sociedad, que es muy conservadora. Ha habido protestas continuas sobre casos de violación en Delhi, así como en otras partes del país, la gente ha salido masivamente a las calles”, señala Kavita Krishnan, secretaria de una organización local de mujeres.

Como resultado, más mujeres están reportando casos de violación y asalto sexual a la policía. Esto demuestra que existe un interés más sostenido en este asunto y la gente quiere acción. También hemos visto que, como nunca antes, los hombres salen a apoyar el movimiento de mujeres para el cambio. Por su parte, el tribunal que juzgó el caso de violación en grupo, condenó a la pena de muerte a sus cuatro responsables. El Gobierno también estableció una línea telefónica de ayuda para denunciar casos de abuso sexual. Pero es evidente que las fuerzas de seguridad no combaten correctamente este tipo de delitos y por eso es necesaria una revisión exhaustiva de la legislación, de la acción policial y las respuestas judiciales a la violencia contra las mujeres.

El Gobierno ha tomado varias medidas inmediatas en respuesta a la protesta pública. El Tribunal Superior de Delhi estableció cinco tribunales de “vía rápida” para juzgar a los acusados por el caso de diciembre de 2012; el Ministerio del Interior designó una comisión judicial para revisar las leyes sobre la violencia sexual, y constituyó un grupo de trabajo especial para evaluar la seguridad de las mujeres en Delhi (y en varios gobiernos estatales) y revisar el desempeño de la policía de manera permanente. También hay que decir que la reforma policial y judicial no son temas nuevos en la India, y las buenas intenciones a menudo se han quedado cortas en la ejecución. Se ha observado que aunque el problema de la corrupción y la incompetencia de la policía se podrían llegar a resolver, la cuestión de los desequilibrios demográficos en el país no es de fácil solución…

Imagen: Juan Díaz/Global Humanitaria