Mutilación genital femenina: la violencia de género disfrazada de tradición

ENTREVISTA A AINARA ERICE- PREMIO JAIME BRUNET A LOS DERECHOS HUMANOS Y LA COOPERACIÓN AL DESARROLLO

Ainara Erice es graduada en Derecho, Master en Acceso a la Abogacía, y en Responsabilidad Civil. Recientemente ha recibido el Premio Universitario Jaime Brunet a los Derechos Humanos y la Cooperación al Desarrollo, por su trabajo fin de máster “Mutilación genital: relevancia del fenómeno cultural en su tratamiento jurídico-penal”. En este trabajo analiza la situación de 200 millones de mujeres en el mundo que sufren la mutilación genital femenina, y cómo este tipo de sometimiento disfrazado de tradición, costumbre o religión supone una violación de los derechos humanos. Ella misma nos explica en profundidad en qué consiste y hacia dónde evoluciona esta práctica.

¿En qué consiste la ablación o la mutilación genital femenina?

La Mutilación Genital Femenina (MGF) es una de las modalidades más graves de violencia contra la mujer, tal y como han reconocido la ONU, la OMS o Amnistía Internacional, entre otros organismos. Consiste en la eliminación total o parcial de los genitales femeninos externos u otras lesiones en los mismos órganos llevadas a cabo de manera intencional con fines no terapéuticos. Dependiendo del alcance de las lesiones, podemos hablar de tres tipos distintos de MGF, siendo todas ellas perjudiciales para la salud y libertad sexual de la mujer:

  • Clitoridectomía: rescisión parcial o total del clítoris.
  • Escisión: extirpación total o parcial del clítoris y de los labios menores, con o sin incisión en los labios mayores.
  • Infibulación: ablación de los labios mayores destinada a crear una superficie de carne viva cuyos extremos se mantienen unidos, dejando únicamente un pequeño orificio para orinar y menstruar.

¿Por qué motivo se aplica?

Son varios los motivos que se alegan por parte de sus defensores pero, en última instancia, todos ellos responden a causas machistas, misóginas y patriarcales que tiene como finalidad la sumisión de la mujer al hombre.

Partiendo de esta base las razones más invocadas para llevar a cabo esta atroz práctica son, principalmente, la tradición, la higiene (hay quienes consideran que una mujer mutilada es una mujer limpia), la estética de los genitales, la prevención de la promiscuidad de la mujer, la preservación de su pureza, la potenciación de la fertilidad, el aumento de las oportunidades matrimoniales y la prevención de fallecimiento tanto del marido como del recién nacido por tocar el clítoris.

A simple vista puede observarse que la mayoría de las razones descritas carecen de toda lógica, resultando surrealista que en pleno siglo XXI un sector de la población pueda defender su práctica. No obstante, debemos tener en cuenta que se trata de rituales muy arraigados y por ende, normalizados en las sociedades en las que se lleva a cabo.

¿Qué consecuencias de salud, psicológicas y sociales tiene para la víctima de MGF?

El secretismo que envuelve la práctica de la MGF dificulta la obtención de datos sobre las consecuencias que esta práctica acarrea en la salud de las mujeres. Sin embargo, es innegable que la mutilación afecta negativamente a la salud de la mujer (tanto a nivel físico como a nivel psicológico) y a su libertad sexual.

La mutilación genital femenina provoca entre otras cosas, dolor extremo, hemorragias, , infecciones crónicas, desgarros perianales, tumores y VIH, disminución del deseo y la satisfacción sexual, infertilidad, complicaciones en el parto, e incluso, la muerte. Asimismo, en numerosas ocasiones las mujeres padecen ansiedad, depresión y psicosis como consecuencia del trauma psíquico que experimentan.

Por otro lado, a nivel social, la MGF es considerada un ritual indispensable (en algunas sociedades) para que la mujer sea aceptada por la población local. Las que se niegan a su práctica son consideradas impuras (haram) y sufren el rechazo de su entorno.

¿Dónde tiene su origen este método de sometimiento a la mujer?

La mutilación genital femenina se lleva a cabo, principalmente, en África y en Oriente Medio. No obstante, como consecuencia de los flujos migratorios, su práctica se ha extendido a territorios en los que no se encontraba arraigada.

¿Existe la ablación en Europa? ¿Y en España?

Sí, si bien no constituye una práctica tradicional ni una costumbre arraigada en Europa, la MGF se ha extendido a este territorio. En la actualidad, no existen datos oficiales sobre el número exacto de mujeres que hayan sido víctimas de MGF en Europa, aunque algunos estudios estiman que rondan las 500.000. Cada año 180.000 niñas corren el riesgo de sufrirla. En el caso de España son 18.000, aproximadamente, las niñas que se hallan en situación de riesgo.

¿Estamos preparados para esta nueva situación?

A mi juicio, estamos cada vez más cerca de eliminar la MGF pero todavía nos queda mucho camino por delante. En España, por ejemplo, se han adoptado medidas legislativas encaminadas a su erradicación como el reconocimiento del derecho de asilo para las mujeres en riesgo de sufrirla o la tipificación expresa del delito de mutilación genital en el Código Penal español. Sin embargo, la MGF sigue sin aparecer en la Ley Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre, de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género.

En cualquier caso, es importante tener en cuenta que para que las modificaciones normativas sean efectivas, éstas deben ir acompañadas por políticas destinadas a concienciar a la sociedad de la gravedad de la MGF. Hasta que no seamos conscientes de que nos encontramos ante una modalidad de violencia contra la mujer y no ante una tradición respetable, la MGF seguirá persistiendo dentro y fuera de nuestras fronteras.

 

– Foto cedida por Ainara Erice.