Madres unidas por la paz

Por Gabriel Díaz, responsable de publicaciones de Global Humanitaria.

Carmen Magallón, presidenta de la sección española de la Liga Internacional de las Mujeres por la Paz y la Libertad, sostiene que la asociación mujer-paz entra en los estereotipos de género, una de cuyas modalidades es precisamente la dicotomía mujer pacífica/hombre violento.  “Eso no favorece en absoluto a la construcción de una cultura de paz que necesita de los aportes tanto de hombres como de mujeres”, manifiesta.  Pero reconoce que aún existen muchas resistencias para abrir espacios de participación de las mujeres en las negociaciones de paz.

En ese sentido y con motivo del Día Internacional de la Paz (21 de septiembre) hemos querido recoger algunos casos concretos del rol jugado por las madres en tiempos de guerra y durante los procesos de paz. Sobre este asunto, Magallón subraya que “ser madre no equivale a ser pacífica”, pero advierte que sobre todo en América Latina los grupos de mujeres por la paz se han formado en torno a la figura de la madre.

En general, la figura de la madre está asociada a la generación de vida opuesta a la guerra, por eso Magallón toma el término ‘maternaje’ para resaltar la “práctica de dedicar tiempo al cuidado de la vida, a sostener y cuidar la vida”. Dos claros ejemplos de movimientos en favor de la paz son las Abuelas y Madres de Plaza de Mayo en Argentina o las colombianas Madres de Soacha.

“El papel de la mujer se expresa en el trabajo de base que llevan a cabo tenaz y creativamente grupos de mujeres extendidos por todo el mundo, en los que crecen prácticas alternativas y visiones contrapuestas al belicismo”, indica.

Remitiéndonos al conflicto colombiano, Global Humanitaria y la Agencia Española de Cooperación Internacional lleva adelante la mesa humanitaria de mujeres afrocolombianas, que busca abrir espacios de diálogo y participación de las mujeres en la política y economía locales. “El conflicto armado ha hecho que las mujeres seamos un objeto de guerra.  El año pasado contamos 57 muertes violentas de mujeres, que son básicamente feminicidios y no sólo eso, además están matando a nuestros hijos, nuestros hermanos, nuestros padres, nuestros amigos”, relataba a nuestra revista Global la maestra y miembro de esta mesa, Adeline Vargas, desde Tumaco en el año 2010.

Precisamente Carmen Magallón destaca que las mujeres llevan a las mesas de negociación temas y asuntos que ningún otro actor suele llevar. “El derecho que tenemos a participar, es un derecho que es evidente pero que tenemos que reafirmar porque la tradición patriarcal de la mayoría de las culturas no lo ha reconocido en el pasado y aún en el presente existen resistencias”.

Imagen: Mujeres de Tumaco, Colombia, participantes de la Mesa Humanitaria. (foto Global Humanitaria)