Consecuencias del conflicto colombiano en Tumaco

Por Fernanda Luna, responsable de comunicación de Global Humanitaria Colombia.

En Tumaco, la vulneración de los derechos de sus habitantes como consecuencia del conflicto armado, es parte del día a día. En el municipio colombiano parecen confluir todos los males: la pobreza, la injusticia, las formas más desgarradoras de violencia contra los niños y las niñas, contra las mujeres.  

“Yo recuerdo que estaba en el puesto de frutas cuando me llamaron para decirme que le habían disparado a mi niña, yo salí corriendo y no sabía qué hacer, ni siquiera lloré, me quede ahí como paralizada y reaccioné cuando vi que la traían alzada. Tenía 12 años cuando me la mataron, le disparó otro niño de la misma edad porque no quiso darle un helado que se estaba comiendo”.  Es lo que recuerda María, una de las cientos de mujeres tumaqueñas que han vivido de forma descarnada la violencia en su territorio.  

Según el último informe forense de medicina legal, en 2012 se registraron en Tumaco 237 homicidios, y según la diócesis de Tumaco sólo de enero a septiembre de 2013 se produjeron 178 muertes violentas, víctimas de las guerrillas, de las bandas armadas los Rastrojos , los Urabeños, las Águilas Negras, y de la influencia directa del narcotráfico.

Josefina también nos habló de cómo vivir en Tumaco le cambió su vida. Llegó desplazada huyendo de la guerra interna,  luego de ver morir a dos de sus hijos a manos de la guerrilla: “yo los recuerdo a ambos todos los días pero sobre todo al más joven, vivía pendiente de mí,  tenía 19 años cuando me lo mataron; cuando me avisaron ya estaba muerto no le cabía un disparo más”. Desde el año  2.000 hasta hoy, son más de 11.000 las familias y 47.000 las personas desplazadas que viven en Tumaco.

Global Humanitaria continúa trabajando por mitigar las problemáticas más complejas desde su origen, desde sus raíces. Esto significa empoderar a la población, crear mecanismos que impulsen el desarrollo de sus comunidades. Como el programa Creciendo Juntos dirigido a 2.500 jóvenes del lugar, para formarlos como agentes de transformación de su territorio con el propósito de impactar social, política y económicamente  en sus comunidades.

También el proyecto Afro para Afro  empodera a las mujeres ayudándolas a reconocer y hacer valer sus derechos; hoy son mujeres autónomas, lideresas, mujeres organizadas y convencidas de su potencial.

Imagen: mujeres desplazadas en Tumaco. Juan Díaz/Global Humanitaria