Justicia climática y propiedad comunitaria

A propósito del cambio climático y de la cumbre que sobre este tema se realizó en Perú días atrás, el profesor peruano, Antonio Peña, reflexiona sobre la necesidad de una justicia climática y el consumo responsable para frenar el calentamiento global.

El autor del Manual de Justicia Climática se pregunta por qué determinados pueblos como los que habitan la región andina o amazónica deben asumir los efectos del cambio climático causado por los países industrializados como Estados Unidos o la China.

Para el profesor Peña, esos países principales responsables de la emisión de dióxido de carbono deberían compensar a los que más sufren sus efectos: deshielo de los glaciares, el aumento de los niveles del mar, sequías y lluvias torrenciales irregulares, inundaciones, la movilización geográfica de enfermedades aún sin curación, entre otros.

Asimismo, hace un llamamiento al consumo responsable, no desmesurado, para mitigar el cambio climático. “Lo complejo del tema es que hay una relación de consumo con nuestros ingresos económicos”, explica.  “Cuanto más ingresos económicos tenemos, es mayor nuestra tendencia a un consumo exagerado de bienes y servicios”, añade, y pone como ejemplos el uso de automóviles en lugar de transporte público.

El presidente boliviano, Evo Morales, planteó en su discurso en Lima que la propiedad comunitaria es la única alternativa frente al modelo capitalista y el “dios dinero”, causante según sus palabras de los desastres naturales que afectan sobre todo a los países en desarrollo. “La propiedad comunitaria es la única forma de que todos nos beneficiemos con lo que es de todos. La comunidad universal es la única forma de restablecer la naturaleza”, indicó.

“Los pueblos debemos asumir directamente en nuestras manos la responsabilidad de la continuidad de la vida y la sociedad, tomando el control de los gobiernos allá donde se pueda o presionando u obligando a gobiernos y empresarios para asumir medidas drásticas para frenar esta caída a este abismo de destrucción de la naturaleza”, expresó Morales.

En nombre del pueblo boliviano, el presidente dijo sentirse traicionado por el “simulacro de acuerdo”, alcanzado en Lima la semana pasada para limitar el aumento de la temperatura. Sin embargo, Morales fue increpado por movimientos sociales e indígenas, por predicar lo que no practica en su propia tierra.

El actual nivel de emisiones de gases conduciría a un aumento de las temperaturas de entre 4°C y 5°C para 2100, una perspectiva que amenaza con causar problemas de seguridad alimentaria y de acceso al agua potable, así como eventos climáticos extremos.

Imagen: servindi.org