Olvidado Río Ene, a vueltas con Sendero Luminoso

Antonio Sancho, desde Río Ene (Perú)

El secuestro de 36 trabajadores del mega proyecto de Gas Camisea en Perú por parte de Sendero Luminoso y el fracaso del operativo de las fuerzas gubernamentales, con militares y policías  desaparecidos o asesinados, ha vuelto a poner bajo el foco de la actualidad a Río Ene, territorio de la Amazonía central peruana donde Global Humanitaria trabaja en proyectos de educación bilingue intercultural con indígenas ashaninkas.

Sendero Luminoso. Si la guerra con Sendero Luminoso se dio por terminada en 1993, no fue así para los ashaninkas de las selvas del río Ene. Después de seis mil muertos entre 1989 y 1995, miles de desplazados y comunidades arrasadas, los “kitionkari”, como se  conoce en ashaninka a los terroristas de Abimael Guzmán, continuaron  viviendo durante mucho tiempo en la memoria herida de todos. Porque todos perdieron familiares, contemplaron cómo los asesinaron o sufrieron el hambre y el espanto en los campamentos senderistas como masa cautiva del “partido”.

Tras la captura de sus líderes muchos de los senderistas se refugiaron en el alto Ene, en los mismos territorios donde los migrantes llegados de los Andes  cultivaban la coca. Allí se convirtieron en sus guardianes y en los vigilantes a sueldo  de las rutas de salida de la droga,  al mismo tiempo que no desaprovechaban ninguna  ocasión para martirizar  a la población con sus arengas  maoístas y para “incorporar”, raptar, niños para sus filas.

A partir de  2008
, y después de varios ataques y derribos de helicópteros,  empezaron los intentos del gobierno de revertir la situación y luchar por la pacificación del territorio. El macro-operativo militar se llamó “Excelencia” y se alargó durante dos años, pero según todos los indicios,  no fue nada excelso. Con el nuevo gobierno de  Ollanta Humala se instauró un punto muerto hasta este abril, cuando sucedieron los secuestros.

Olvidado río Ene. Bajo esa luz violenta, los ashaninkas del río Ene,  han vuelto a ser noticia. Y han vuelto a evidenciar la brecha de desigualdad que atraviesa Perú.  27 de 39 escuelas  del Ene sólo cuentan con un profesor para todos los alumnos, y un solo médico, en prácticas, atiende  setenta kilómetros de río.  En un país con un crecimiento del 8% anual el Ene es una excepción demasiado  insultante.

Derechos
. Es aquí, en estas comunidades que han continuado con el miedo en la piel y en la memoria y que se han organizado para su autodefensa, donde Global Humanitaria, junto a sus socios CARE y ARPI , lleva más de cinco años trabajando para que el derecho a la educación  en las comunidades del Ene logre ser algo  más que un slogan difuso y lejano, y la  educación intercultural y bilingüe,  algo más que un etiqueta bienintencionada y  académica. Para que las niñas y niños asháninkas del Ene tengan lo que reclaman tenazmente  sus madres y sus padres: el derecho a tener derechos.



*Más información sobre el proyecto Educación billingue intercultural en:
 http://www.globalhumanitaria.org/que_areas_peru_noticias_detalle.php?idn=184