La importancia de la responsabilidad social empresarial

Por Ignaci Plans, responsable de Captación de Fondos de Global Humanitaria.

Entre todas las definiciones de la Responsabilidad Social de las empresas he escogido la de la Unión Europea, que la presenta como «la responsabilidad de las empresas por su impacto en la sociedad».

El respeto de la legislación aplicable y de los convenios colectivos entre los interlocutores sociales es un requisito previo al cumplimiento de dicha responsabilidad. Para asumir plenamente su responsabilidad social, las empresas deben aplicar, en estrecha colaboración con las partes interesadas, un proceso destinado a integrar las preocupaciones sociales, medioambientales y éticas, el respeto de los derechos humanos y las preocupaciones de los consumidores en sus operaciones empresariales y su estrategia básica, a fin de:

– maximizar la creación de valor compartido para sus propietarios/accionistas y para las demás partes interesadas y la sociedad en sentido amplio.

– identificar, prevenir y atenuar sus posibles consecuencias adversas.

Es una definición amplia que abarca todas las preocupaciones de la sociedad actual y por ello las empresas que se sienten identificadas con ellas están contribuyendo a su desarrollo. Pese a la crisis, hay empresarios que están convencidos de la importancia estratégica de la RSC (corporativa) y de que la misma puede ayudar a superar la actual crisis económica de nuestro país.

Hoy, estas siglas RSC o RSE,  nos las encontramos en las webs, en las memorias, etc. de la mayoría de las entidades (empresas y fundaciones) que han oficializado sus actividades de Responsabilidad Social incorporando el departamento de RSC a su organigrama.  Aunque, hay que reconocerlo, es difícil saber es si ese departamento es virtual o está dotado de los medios adecuados.

En cualquier caso, muchas de las organizaciones empresariales que cuentan con un departamento de RSC contemplan una partida presupuestaria destinada a la “Acción Social” y es entonces cuando el Fundraiser, captador de fondos, una vez realizado el análisis de cuáles son las actividades sociales que están realizando, podrá conocer si existen posibilidades de conseguir su objetivo.

Por ello, será importante conocer si la empresa dispone de un presupuesto para cooperación internacional, o no teniéndolo si está dispuesta a colaborar con nosotros a través de la implicación de los empleados, la cesión de espacios para la realización de actividades de sensibilización, o cualquier otra de las fórmulas existentes para conseguir el mismo fin.

Quizás puedan existir barreras de entrada para las ONG que como Global Humanitaria se han posicionado de una forma clara a favor de la defensa de los derechos de la infancia; si ello fuera así, la profesionalidad del Fundraiser, deberá superar las mismas.

El hecho de que en nuestro país cada año aumente el porcentaje de empresas con un departamento de RSE o RSC, nos hace ser optimistas de cara al futuro. Este crecimiento nos acostumbrará a que las colaboraciones con las empresas dejen de ser aportaciones concretas (normalmente a fin de año), para convertirse en una práctica no sujeta a un calendario sino al compromiso de la organización con las ONG.

En definitiva, la responsabilidad social de las organizaciones empresariales, no es una moda sino el resultado de las experiencias positivas que la praxis social ha supuesto, supone y supondrá para ellas en un mercado global.