Enfermedades tropicales desatendidas por intereses económicos

Alrededor de 1.000 millones de personas que viven en las zonas más pobres o empobrecidas del mundo padecen las llamadas “enfermedades tropicales desatendidas”. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, estas enfermedades infecciosas proliferan especialmente en el ambiente caluroso y húmedo de los climas tropicales, son transmitidas por insectos como mosquitos, moscas o la vinchuca, propagadas por el agua estancada y suelos contaminados.

Esto ocurre porque no existen condiciones de vida adecuadas como sí se da en otros países desarrollados, en los que la industria farmacéutica concentra su atención.  Diversos informes coinciden en que no hay incentivos para que las empresas asuman los riesgos comerciales de la investigación y prefieren centrarse en las enfermedades que puedan sostener los grandes mercados de consumidores, habituales en países ricos.

Por ello enfermedades como el paludismo, la leishmaniasis, la esquistosomiasis, la oncocercosis, la filariasis linfática, la enfermedad de Chagas, la tripanosomiasis africana y el dengue afectan a una franja bien determinada de la población mundial.

Richard Roberts, premio Nobel de Medicina, va más lejos: “Los fármacos que curan no son rentables y por eso no son desarrollados por la industria farmacéutica que, en cambio, sí desarrolla medicamentos ‘cronificadores’ que sean consumidos de forma serializada”.

En declaraciones recogidas por el portal RT, el científico asegura que algunos fármacos que podrían curar del todo una enfermedad no son investigados. “Hasta qué punto es válido que la industria de la salud se rija por los mismos valores y principios que el mercado capitalista”, cuestiona.

Una amplia investigación realizada por la revista digital Periodismo Humano, también apunta a las diferencias que existen entre las cantidades invertidas en investigación y las que se dedican a la publicidad de las grandes marcas. “Mientras que la investigación y el desarrollo de fármacos recibe alrededor de un 13% del presupuesto, la parcela dedicada a marketing se sitúa entre un 30 y un 35% del presupuesto anual. Por tanto, se gasta más del doble en promocionar un medicamento que en su descubrimiento y desarrollo”.

El año pasado, varias ONG protestaron en Bruselas para hacer públicas las presiones que la Comisión Europea estaría ejerciendo sobre la India, para que ese país frene la producción de medicamentos genéricos y aplicar la propiedad intelectual. Esto pondría en riesgo la vida de millones de personas, sobre todo en África.

Imagen: Thehealthsite.