Seguridad alimentaria

“¿Qué hacéis por la gente de aquí?”

“¿Qué hacéis por la gente de aquí?”

Por Belén González, delegada de Global Humanitaria, Asturias*

A menudo, en el transcurso de las sesiones de sensibilización que llevamos a cabo, me plantean por qué las ONG no nos centramos en trabajar dentro de nuestro país, o me  preguntan directamente “¿qué hacéis vosotros aquí?”.

Quizás algunos crean que unas personas merecen más atención que otras por vivir más cerca, pero lo cierto es que todos tenemos los mismos derechos y merecemos la misma consideración. No sobra ninguna causa sino que faltan manos para todas. Nadie amerita más privilegios que el resto y por eso se necesita trabajar por los derechos de todos. Más

Acabar con el hambre, una cuestión de voluntad política

Acabar con el hambre, una cuestión de voluntad política

Hace poco más de un año en el mundo había 925 millones de personas sin acceso a alimentos, de acuerdo con datos ofrecidos Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO). Lo paradójico, señala la activista Esther Vivas, es que nunca en la historia se habían producido tantos alimentos.

Citando a la FAO, Vivas nos recuerda que en el mundo se produce comida para 12.000 millones de personas cuando en el planeta habitan 7.000 (ver artículo publicado por El País).

“La alimentación no es hoy un derecho garantizado. El creciente monopolio del sector agroalimentario supedita la necesidad de comer al lucro económico. Unas pocas empresas transnacionales controlan cada uno de los tramos de la cadena alimentaria, desde la producción en origen pasando por la transformación hasta la distribución final, consiguiendo enormes beneficios gracias a un modelo agroindustrial liberalizado y desregularizado”, escribe Vivas en su libro Del campo al plato. Más

Año Internacional de la Quinua, madre de todas las semillas

Año Internacional de la Quinua, madre de todas las semillas

Por Carol Reynoso, coordinadora de Global Humanitaria en Puno (Perú).

La quinua es un grano andino que se cultiva desde hace más de 5.000 años por los pobladores de culturas prehispánicas presentes en la Cuenca del Lago Titicaca; Tiahuanacos, Lupacas e Incas domesticaron y mejoraron el cultivo de este grano, teniendo una distribución territorial bastante extensa desde Perú, Bolivia, Colombia, Argentina, Chile e incluso México.

Los antiguos experimentaron una tecnología que ha permitido la adaptación de este grano a través de un conocimiento ancestral que ha sido trasmitido de generación en generación, logrando un manejo agroecológico resistente a las duras inclemencias climatológicas presentes en la zona altoandina; conocimientos que hoy son reconocidos como parte de la ciencia andina.

Los aymaras conocen el grano de quinua como jiwra; la tradición cuenta que en épocas antiguas la cuenca del Titicaca fue azotada por sequías, siendo la jiwra una de las semillas que mitigó las temporadas de hambruna. Los Incas la llamaron chisiya mana, que en idioma quechua significa “Madre de todas las semillas”. Más

La mortalidad infantil disminuye, pero no el despilfarro de alimentos

La mortalidad infantil disminuye, pero no el despilfarro de alimentos

El Fondo de la ONU para la Infancia, UNICEF, anunció la semana pasada que la mortalidad de niños se redujo a la mitad con respecto a las cifras registradas en 1990. También UNICEF nos recuerda que el 45% de esas muertes ocurren por desnutrición infantil. Por otro lado, un tercio de la comida que se produce en el mundo acaba en la basura.

En resumen, el estudio realizado entre otros por UNICEF señala que durante el año 2012, aproximadamente 6,6 millones de niños en todo el mundo –18.000 niños al día– murieron antes de cumplir cinco años, aproximadamente la mitad de niños menores de cinco años que murieron en 1990. Además de la desnutrición, UNICEF remarca que también es clave luchar contra enfermedades evitables como la diarrea, problemas pulmonares y el paludismo.  Más

Logros y desafíos en Potojani Grande, Perú

Logros y desafíos en Potojani Grande, Perú

Desde Perú, Gabriel Díaz, responsable de publicaciones de Global Humanitaria.

Úrsula Alarcón es profesora de 4º grado de primaria y Javier Castro de 6º grado. Ambos trabajan en la escuela de Potojani Grande, en Puno, adonde acuden alrededor de 70 niños de esa localidad peruana. “En realidad los niños que vienen a esta escuela son de diferentes comunidades; muchos provienen de hogares de extrema pobreza”, señala la maestra.

“En muchos casos, los padres no tienen trabajo o si lo tienen es temporal. Las madres se dedican a lavar ropa fuera de casa. Hay una parte de los niños que salen a las 6:30 de la mañana y llegan a la escuela a las 8:30, hacen el recorrido caminando y por eso llegan muy cansados. Algunos pierden el desayuno y como maestra no les puedo exigir que rindan lo esperado”. Más

Conservación de saberes ancestrales en Bolivia

Conservación de saberes ancestrales en Bolivia

Desde Bolivia, Gabriel Díaz, responsable de publicaciones de Global Humanitaria

Los agricultores, como los navegantes, saben observar y descifrar las señales de la naturaleza, porque así manda la tradición y porque no a todas partes llegan los pronósticos meteorológicos convertidos en espacios estrella de la tele.

En un margen de tiempo relativamente corto, hemos pasado del agujero de la capa de ozono y las consecuencias del efecto invernadero hasta instalarnos en el cambio climático, que no parece ser otra cosa que la fatiga de la madre naturaleza ante tanto desmadre humano. Y así lo perciben los campesinos cochabambinos del centro de Bolivia, que en los últimos años padecen las consecuencias de estos cambios. En ese sentido y sin ánimo de enaltecer desmesuradamente ninguna cultura –casi todas tienen sus bienes y sus males- los quechuas y aimaras han mantenido un diálogo con la naturaleza que no deja de sorprendernos a quienes provenimos de la ciudad.

Habituados a vivir de lo que la tierra les ofrece, tanto la siembra como la cosecha se convierten en un rito que implica mucha observación previa, con todos los sentidos. Se ve, se huele, se escucha, se palpa. Así lo vive desde hace décadas don Julio Morales, quien a los 82 años comparte su sabiduría con hijos y vecinos, lo que la tierra, la fauna y el cielo anuncian. Más

El Perú casi invisible

El Perú casi invisible

Desde Lima, Gabriel Díaz, responsable de publicaciones de Global Humanitaria.

Perú celebra hoy, 28 de julio, el 192 aniversario de su independencia, y por ello en Lima no queda rincón sin banderas y escarapelas rojas y blancas, los colores de la bandera de la nación andina. “Yo me llamo Perú”, “Viva Perú”, “Estoy orgulloso de ser peruano”, son frases que se leen y escuchan sin cesar en carteles públicos y en la televisión. Entretanto, el centro de la capital era escenario ayer de una masiva protesta contra la corrupción y las promesas incumplidas por el gobierno encabezado por Ollanta Humala. Según parece, la corrupción no está reñida con el amor a la patria y la injusticia social tampoco. Más

Madres voluntarias de Puno: “Nuestra tierra está cansada”

Madres voluntarias de Puno: “Nuestra tierra está cansada”

Desde Puno, Gabriel Díaz, responsable de publicaciones de Global Humanitaria.

En la escuela de Potojani Grande (Puno, Perú) dialogamos con las madres de los niños que acuden a este centro escolar, mientras preparaban la comida que se sirve en uno de los comedores de Global Humanitaria en la zona. Luz Marina, Esperanza, Lucila, Giovanna, Ada y Delia, conocen como pocos la realidad de esta comunidad: ellas son quienes se ocupan de los hijos y de llevar adelante el hogar; siembran y crían animales; recogen leña y cocinan en el fogón que por lo general está en una de las dos habitaciones de adobe y paja (los materiales más utilizados por los campesinos e indígenas de la región), en donde viven familias con hasta cinco hijos. Luego, la jornada continúa. Más

Perú crece, pero la injusticia social continúa

Perú crece, pero la injusticia social continúa

Por Antonio Sancho, desde la Selva Central de Perú

“El crecimiento espectacular del Perú no logró reducir uno de los grandes problemas estructurales de la nación: las brechas de inequidad”

Una década prodigiosa  de crecimiento macroeconómico acelerado en el Perú ha sido posible gracias a una triple combinación: políticas económicas amigables con la inversión exterior, vertiginosa demanda asiática de metales y materias primas y  estabilidad política e institucional. Indudablemente todo ello ha provocado transformaciones e impactos de fácil medición: son cada vez más peruanos los que reciben algo (o mucho) más que la remuneración mínima vital, los indicadores de salud han mejorado reduciendo la desnutrición crónica hasta un 15,2 % e incluso el pozo negro de país, la educación pública, empieza desde el 2012 a dar síntomas de una leve mejoría.

Esto no sólo es medible en Lima sino también en las históricamente  relegadas provincias del interior. Por ejemplo en Satipo, una pequeña ciudad de la selva central la desnutrición descendió hasta el 14.6% y la asistencia…pero STOP, todo este optimismo estadístico frena en seco a sólo 40 km. A esa distancia  de Satipo está Potsoteni, una comunidad del pueblo indígena asháninka del río Ene. Lugares como éste enturbian y malogran las eufóricas cifras macroeconómicas. Con un 77.7% de desnutrición crónica y  con sólo un 9% de niños que culminan  su educación básica regular, pareciera que hablamos de otro país. Más

El Informe sobre Desarrollo Humano pide mayor transparencia y participación ciudadana

El Informe sobre Desarrollo Humano pide mayor transparencia y participación ciudadana

El Informe sobre Desarrollo Humano de las Naciones Unidas 2013 destaca el crecimiento económico de los “países del Sur”, gigantes como China y Brasil: “Gran parte de esta expansión es impulsada por nuevas asociaciones de comercio y tecnología en el interior mismo del Sur”, señala su administradora, Helen Clark.

Pero advierte: “el crecimiento económico  por sí solo no se traduce automáticamente en el progreso del desarrollo humano. Políticas a favor de los pobres e inversiones  significativas en las capacidades de las personas (mediante un enfoque en educación, nutrición, salud y habilidades de empleo) pueden expandir el  acceso al trabajo digno y lograr un desarrollo sostenido”. Más