Desde el terreno

Música y crecimiento personal, un vínculo imprescindible

Música y crecimiento personal, un vínculo imprescindible

Por Gabriel Díaz, responsable de publicaciones de Global Humanitaria

Nuestra compañera Uttara Ray explica en el siguiente texto la importancia de la música en la cultura de la India, el lugar que ocupa o debería ocupar en la educación, con el fin de entretener, estimular la imaginación y el desarrollo integral de niños y adolescentes.

“La música es importante y debe aprenderse porque ayuda a fomentar la imaginación, la creatividad y puede ayudar a los estudiantes a explorar realidades, relaciones e ideas que no pueden ser transmitidos con tan sólo palabra. Asimismo, ayudará en los desarrollos emocionales, creativos y expresivos del estudiante”, señala. Sin embargo, su aprendizaje no forma parte de la mayoría de las escuelas públicas del país: “Los niños indios son incentivados por sus mayores a asistir a escuelas privadas de música en la India según su capacidad económica y las potencialidades latentes”, añade. Más

Perú crece, pero la injusticia social continúa

Perú crece, pero la injusticia social continúa

Por Antonio Sancho, desde la Selva Central de Perú

“El crecimiento espectacular del Perú no logró reducir uno de los grandes problemas estructurales de la nación: las brechas de inequidad”

Una década prodigiosa  de crecimiento macroeconómico acelerado en el Perú ha sido posible gracias a una triple combinación: políticas económicas amigables con la inversión exterior, vertiginosa demanda asiática de metales y materias primas y  estabilidad política e institucional. Indudablemente todo ello ha provocado transformaciones e impactos de fácil medición: son cada vez más peruanos los que reciben algo (o mucho) más que la remuneración mínima vital, los indicadores de salud han mejorado reduciendo la desnutrición crónica hasta un 15,2 % e incluso el pozo negro de país, la educación pública, empieza desde el 2012 a dar síntomas de una leve mejoría.

Esto no sólo es medible en Lima sino también en las históricamente  relegadas provincias del interior. Por ejemplo en Satipo, una pequeña ciudad de la selva central la desnutrición descendió hasta el 14.6% y la asistencia…pero STOP, todo este optimismo estadístico frena en seco a sólo 40 km. A esa distancia  de Satipo está Potsoteni, una comunidad del pueblo indígena asháninka del río Ene. Lugares como éste enturbian y malogran las eufóricas cifras macroeconómicas. Con un 77.7% de desnutrición crónica y  con sólo un 9% de niños que culminan  su educación básica regular, pareciera que hablamos de otro país. Más

Machismo en Guatemala: Romper esquemas y valores medievales

Machismo en Guatemala: Romper esquemas y valores medievales

Por Gladys Paz, directora de Global Humanitaria en Guatemala.

Hoy por hoy la mujer guatemalteca continúa sometida al silencio, la sumisión, la inequidad y el patriarcado. En 9 de cada 10 familias se oculta la violencia contra la mujer.

Los patrones culturales favorecen esta dolorosa realidad en una sociedad machista por su doble componente maya e hispánico y cuya primera manifestación cómplice es el silencio. 9 de cada 10 guatemaltecas coinciden en señalar la existencia de la violencia contra la mujer, el 70% admite que la ha sufrido o ha sido testigo de cómo su madre la ha padecido a manos de su pareja. Más

Un NO rotundo a la explotación y violencia contra niños y mujeres en Bolivia

Un NO rotundo a la explotación y violencia contra niños y mujeres en Bolivia

Por Iris Alandia, responsable de proyectos de Global Humanitaria  en Bolivia

En Bolivia existen leyes y reglamentos nacionales y municipales que propugnan “la defensa intransigente del interés superior de la niñez, la juventud y de la mujer para la protección de sus derechos”, entre las que podemos citar el Código del Niño, Niña y Adolescente, la Ley Contra la Trata y el Tráfico de Personas, la nueva Ley Integral de Protección contra la Violencia hacia la Mujer, entre las principales.

Pero a pesar de la existencia de este conjunto de disposiciones legales, los índices de violencia -a nivel nacional- se han incrementado de forma alarmarte. Es así que, según la Asamblea de los Derechos Humanos de Bolivia, el país ocupa el segundo lugar  en América Latina por casos de violencia contra las mujeres, mientras que, según la Encuesta Nacional de Demografía y Salud (ENDSA – 2008), en el 83% de los hogares de Bolivia existen niños y niñas que son castigados físicamente y/o psicológicamente, por algún adulto. Más

Unidos por la nutrición infantil en Tumaco

Unidos por la nutrición infantil en Tumaco

Desde Tumaco, Carlos Andrés Bermúdez, nutricionista de Global Humanitaria

El Programa de Alimentación Escolar (PAE) tiene como objetivo principal  aportar a la dieta de los niños y niñas asistentes a los colegios de la red pública de Colombia, las calorías y nutrientes necesarios para afrontar con lucidez la jornada escolar y con esto en parte garantizar que los estudiantes asistan de manera regular a las aulas de clase.

Por tal motivo Global Humanitaria actuó como operador del programa para el municipio de Tumaco en la modalidad de desayuno durante todo el año pasado, elaboró un menú integral, variado, suficiente y a la vez diferencial que fuera acorde tanto a las características técnicas del programa como a la cultura local. En total entregamos 47.800 raciones de desayunos reforzados en 65 escuelas. Más

Menores soldados. El caso colombiano

Menores soldados. El caso colombiano

“Corderos entre lobos” se titula el informe elaborado durante cuatro años por la colombiana Natalia Springer, politóloga experta en Derecho Internacional Humanitario. Repasamos aquí algunos fragmentos de los distintos capítulos de este reporte que refleja una de las caras más crudas de la guerra: el reclutamiento de niños, niñas y adolescentes, como niños soldados.

De acuerdo con el trabajo de Springer, “no menos de 18.000 niños, niñas y adolescentes forman parte de grupos armados ilegales y organizaciones criminales, y no menos de 100.000 están vinculados a sectores de la economía ilegal directamente controlada por grupos armados ilegales y organizaciones criminales”. Más

Mes de las mujeres. Doña Leo, líder regional en Cochabamba

Mes de las mujeres. Doña Leo, líder regional en Cochabamba

“No me gusta que las cosas se dejen como están”

Por Iris Alandia, responsable de proyectos de Global Humanitaria en Bolivia

Leonarda Guevara Sandagorda, de 62 años, es una mujer quechua de la comunidad de Pampa Mamata del valle alto de Cochabamba (Bolivia).  Doña Leo, como la llaman, es una mujer respetada por muchos, por su  fuerte temple y  porque no le gusta  que “las cosas se dejen como están”. Tiene 5 hijos, 3 mujeres y 2 varones, a los que les ha impulsado a estudiar, pues no quería que pasaran por su experiencia: “yo he sufrido  por haber sido excluida por no saber  leer y escribir, en  carne propia lo padecí”, nos cuenta. Ahora, después de 30 años de lucha incesante junto a otras mujeres,  continúa al frente de la comunidad como presidenta de la Junta Escolar, y de la organización de mujeres; es además Secretaria de Relaciones de la Central Regional de Tarata.  Doña Leo se ha ganado el respeto y reconocimiento  por su liderazgo a nivel regional. Más

Mes de las mujeres: Flor María Barreiro

Mes de las mujeres: Flor María Barreiro

“En Tumaco nos acostamos siendo víctimas y nos levantamos siendo mujeres sobrevivientes”*

Mi nombre es Flor María Barreiro, nací en Tumaco hace 46 años y tengo 3 hijas.
Creo que como a la mayoría de las mujeres de Tumaco, la violencia también ha tocado mi vida, el papá de mis hijas fue asesinado en el 2002, y mi único hijo varón también fue asesinado, él murió hace 5 años. Vivíamos en zona rural, y ya era costumbre que la guerrilla entrara y matara gente a su antojo, y también los narcotraficantes en la ciudad.

Después de eso y temiendo por mí y por mis hijas me fui, tuve que dejar todo, la finca que teníamos que era nuestro sustento, porque vivíamos de lo que cultivábamos. Llegue al casco urbano de Tumaco y como no tenía un empleo empecé a hacer de todo, lavaba ropa, limpiaba, lo que fuera necesario para mantener a mis hijas, después logre poner un negocio de verduras en mi casa y con eso sobreviví por mucho tiempo.

En Tumaco nos acostamos siendo víctimas y nos levantamos siendo sobrevivientes, y digo victimas porque durante el día salimos de nuestra casa y no sabemos si regresamos. Más

Mes de las mujeres: Retrato de Ruth Buendía, indígena Asháninka

Mes de las mujeres: Retrato de Ruth Buendía, indígena Asháninka

Por Antonio Sancho, desde la Selva Central de Perú

Conocí a Ruth Buendía en el año 1998. Unos pocos años atrás, había podido escapar de su comunidad indígena Asháninka, Cutivireni, en el río Ene, totalmente ocupada y esclavizada por el grupo terrorista Sendero Luminoso. Su padre Rigoberto había sido asesinado. Ella huyó. Logró rescatar a sus hermanos y a su madre enferma descendiendo en una precaria balsa de troncos por la noche el río Ene. Un río lleno de rápidos. Lo hizo en total silencio con sólo doce años. Los senderistas ni la vieron ni la escucharon.

La violencia nos ha marcado profundamente. Yo he visto cómo metían a un niño en agua hirviendo hasta que murió. La herida está adentro. Por eso queremos que se sepa lo que hemos pasado”, manifestó Ruth al diario local La República.
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Abusos y crímenes contra las mujeres indias

Abusos y crímenes contra las mujeres indias

Por Uttara Ray, responsable de proyectos de Global Humanitaria en Bengala Occidental

Miles de personas, rompiendo con las barreras sociales y económicas, caminaron en silencio en Calcuta para protestar contra la brutal violación en grupo y asesinato de la estudiante Jyoti SinghPandey, quien tenía 23 años y vivía en Delhi. El hecho ocurrió el pasado mes de diciembre.

Los manifestantes se abrieron paso desde el centro cultural Rabindra Sadan hasta el Planetario Birla, donde se encendieron velas como parte de la protesta. La muerte de esta joven ha galvanizado a los indios para exigir una mayor protección a las mujeres frente a los abusos y la violencia sexual con manifestaciones masivas, vigilias con velas y protestas callejeras con pancartas, consignas y bloqueos de carreteras. Muchas mujeres salieron a la calle para protestar, y el grueso de los manifestantes lo integraron adolescentes y jóvenes de entre 20 y 30 años. Todos respetaron el código de no violencia que estableció la policía de Calcuta. Más