Cada día mueren 5.000 niños menores de 5 años por enfermedades prevenibles

Por Gabriel Díaz, responsable de publicaciones de Global Humanitaria

En el año 2000, la comunidad internacional se comprometió a reducir dos tercios del número de muertes de niños menores de cinco años para el año 2015. A un año de la meta planteada, un informe de Unicef señala que, si no se acelera el proceso, 35 millones de niños podrían morir entre 2015 y 2028. Estas muertes ocurren, sobre todo, por enfermedades que son prevenibles.

El fondo de la ONU para la infancia indica que alrededor de 5.000 niños menores de 5 años mueren todos los días por causa de la neumonía y la diarrea, y un alto número de muertes son ocasionadas por la malaria.

“La indignación moral sólo tiene sentido si va acompañada de un aceleramiento de las acciones”, sostuvo en su momento Anthony Lake, director ejecutivo de Unicef.

Unicef destaca los esfuerzos mancomunados de diferentes agentes de la sociedad civil, poniendo en marcha soluciones que no tienen un alto coste económico y pueden salvar la vida de miles de niños. Cita como ejemplos,  los mosquiteros tratados con insecticidas, las vacunas, la lactancia materna apropiada, la administración de suplementos de nutrición y alimentación terapéutica, el tratamiento de rehidratación para la diarrea, y un mejor acceso al agua potable y el saneamiento.

En ese sentido, subraya que el número anual de muertes de menores de 5 años se redujo de alrededor de 12,6 millones en 1990 a aproximadamente 6,6 millones en 2012.

“La supervivencia del niño es una responsabilidad compartida. Cada segmento de la sociedad tiene un papel que desempeñar. A través de las inversiones en la producción doméstica, así como en la investigación y el desarrollo, el sector privado ejerce una enorme influencia sobre la disponibilidad, accesibilidad y calidad de los productos y medicinas que salvan vidas”, afirmó Lake.

176 gobiernos han firmado el llamado Compromiso con la supervivencia infantil: una promesa renovada, en el que prometen acelerar los progresos en favor de la supervivencia infantil.  Cientos de grupos de la sociedad civil y entidades religiosas, así como individuos particulares, “han comprometido también su apoyo en favor del objetivo común de dar al último niño el mejor comienzo posible en la vida”.