Aumenta la desigualdad en Latinoamérica

Según el último Informe sobre Desarrollo Humano para América Latina y el Caribe del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), a pesar de los avances que alcanzaron algunos países en su lucha contra la pobreza, todavía persiste una marcada desigualdad. En la región, de 25 a 30 millones de personas se encuentran en peligro de recaer en la pobreza por sus ingresos. Esto equivale a más de un tercio de la población que salió de la pobreza desde 2003, pero no alcanzaron los niveles económicos para pertenecer a la clase media. “Un mayor crecimiento económico no conduce necesariamente a generar un mayor progreso social: tenemos que tener políticas diferentes, también en un momento en que se agotan los recursos fiscales para expandir las redes de protección social” señaló Jessica Faieta, Subsecretaria General de la ONU y Directora del PNUD para América Latina y el Caribe. El 42% de la población regional vivía en condiciones de pobreza por ingresos en 2002, pero tal proporción descendió a poco más del 24% una década después, en 2013. En términos absolutos, el número de personas en situación de pobreza por ingresos disminuyó durante esos años desde casi 214 millones hasta casi 142 millones, lo que indica que 72 millones de personas en la región abandonaron tal condición. Aun así, el 38,4% subsiste en condiciones de riesgo y exclusión. Es fundamental que cada país, según señala el Informe, cree políticas antidiscriminación y de reconocimiento de derechos: en América Latina y Caribe hay al menos 194 millones de indígenas y afrodescendientes que sufren de discriminación en los sistemas educativos, justicia y/o participación política, sin importar su nivel de ingresos. Además, el 27,3% de las mujeres sufre de violencia física, lo cual no depende del nivel socioeconómico y el 44% de las mujeres rurales carece de ingresos propios. El mayor reto de la generación actual consiste en construir capacidades para el logro de un progreso multidimensional que permita erradicar la pobreza en sus múltiples dimensiones, superar las vulnerabilidades y construir sostenibilidad a largo plazo, expandiendo la frontera de la definición del bienestar. Tal y como ha explicado George Gray Molina (Coordinador y principal autor del informe) “ la principal amenaza es la desigualdad social, que va más allá del nivel de ingreso de cada persona, pues no todos se beneficiaron del progreso”.