Año Internacional de la Quinua, madre de todas las semillas

Por Carol Reynoso, coordinadora de Global Humanitaria en Puno (Perú).

La quinua es un grano andino que se cultiva desde hace más de 5.000 años por los pobladores de culturas prehispánicas presentes en la Cuenca del Lago Titicaca; Tiahuanacos, Lupacas e Incas domesticaron y mejoraron el cultivo de este grano, teniendo una distribución territorial bastante extensa desde Perú, Bolivia, Colombia, Argentina, Chile e incluso México.

Los antiguos experimentaron una tecnología que ha permitido la adaptación de este grano a través de un conocimiento ancestral que ha sido trasmitido de generación en generación, logrando un manejo agroecológico resistente a las duras inclemencias climatológicas presentes en la zona altoandina; conocimientos que hoy son reconocidos como parte de la ciencia andina.

Los aymaras conocen el grano de quinua como jiwra; la tradición cuenta que en épocas antiguas la cuenca del Titicaca fue azotada por sequías, siendo la jiwra una de las semillas que mitigó las temporadas de hambruna. Los Incas la llamaron chisiya mana, que en idioma quechua significa “Madre de todas las semillas”.

La quinua es un alimento muy nutritivo que contiene proteínas, aminoácidos, vitaminas y minerales. En su mayoría los granos se preparan tostados, cocidos o graneados. Por ejemplo, uno de los platos muy típicos en Perú es el pesque, elaborado con leche y queso, usado muy frecuentemente en la dieta con otras combinaciones.

Este reconocimiento de los valores nutricionales de la quinua y sus diversas combinaciones ha provocado que desde los años 90 su producción se elevara, a raíz de la demanda existente en mercados locales, nacionales y extranjeros. En Perú se siembran casi 38.500 hectáreas de quinua, de las cuales el 80% se cultiva en Puno (sur de Perú). La exportación de este grano se ha incrementado en más de 143% entre los años 2008 y 2012, según reportes del Ministerio de Agricultura de la Región de Puno, lo cual ha llevado al incremento de su precio, llegando a duplicar su coste real. Los principales mercados internacionales se encuentran en Japón, Alemania, Estados Unidos e Italia.

Este 2013 ha sido declarado por la FAO (Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura) como “Año internacional de la Quinua”, con la intención de reconocer a los pueblos andinos el cultivo de este alimento que ha estado presente en civilizaciones originarias y que permite a las comunidades que la consumen gozar de una buena salud y alcanzar la seguridad alimentaria. En este marco, se busca destacar la biodiversidad de la quinua y su valor nutricional; ante ello es preciso poder no sólo resaltar la gran variedad de este grano sino también protegerlo del ingreso de técnicas genéticas empleadas en la agricultura o transgénicos, que sería perjudicial para las prácticas agrícolas ancestrales más sostenibles y pondrían en riesgo la conservación natural de este milenario grano.

La inserción de la quinua en el mercado mundial representa abrir oportunidades comerciales a los productores. Sin embargo, su alta demanda y la elevación de precios han hecho que las familias locales reduzcan su consumo, lo cual podría traer desequilibrios en las tradiciones comunitarias y en las familias que viven de lo que producen.

Lograr la soberanía y seguridad alimentaria de los pueblos andinos significa, en primera instancia, garantizar la alimentación de la población local. Alcanzada esta meta, los excedentes de producción pueden competir a través de las puertas que se abren en los mercados internacionales.

Imagen: Juan Mercado/Global Humanitaria