Ampliar espacios para la diversidad sexual

Navi Pillay, Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, lo explicó de forma clara en el prólogo del documento Nacidos Libres e Iguales: “El argumento en favor de extender a las personas lesbianas, gays, bisexuales y transgénero (personas LGBT) los mismos derechos que gozan todas las demás personas no es radical ni complicado. Se basa en dos principios fundamentales que sustentan las normas internacionales de derechos humanos: igualdad y no discriminación.”

Las palabras iniciales de la Declaración Universal de Derechos Humanos son inequívocas: “Todos los seres nacen libres e iguales en dignidad y derechos”, y sin embargo, organizaciones como Amnistía Internacional, han recordado que  la homosexualidad es ilegal en cerca de 80 países y que aún en 10 países podría imponerse la pena de muerte por motivos de orientación sexual e identidad de género.

Según los datos de la la Federación Estatal de lesbianas, gays, transexuales y bisexuales (FELGTB), sólo el 17% de los delitos de odio por orientación o identidad sexual se denuncian, lo que significa que más de ocho de cada diez agresiones homófobas quedan impunes.

Este respeto es tanto más importante cuanto que, según publicó en 2010 la Federación Estatal de lesbianas, gays, transexuales y bisexuales (FELGTB), más del 50% de los alumnos homosexuales, transexuales o bisexuales en España habían vivido algún tipo de violencia en las aulas, principalmente como acoso o violencia física. Y en un estudio realizado en 2012 por el el Colectivo de lesbianas, gays, transexuales y bisexuales de Madrid (COGAM), una cuarta parte del alumnado de los colegios de secundaria de Madrid (25,35%) reconoció tener prejuicios respecto a la homosexualidad, bisexualidad y transexualidad.

Transgender Europe denunció hace pocos meses que 34 gobiernos europeos todavía fuerzan a las personas trans a someterse a esterilización, divorcio o certificado de enfermedad mental para que se les permita cambiar de nombre o sexo.

Algo más de la mitad de los 192 Estados miembros de la Asamblea de Naciones Unidas apoyaron la Declaracion de la ONU sobre orientación sexual e identidad de género, presentada por Francia en 2008, que reconoce la preocupación de los Estados “por las violaciones de derechos humanos y libertades fundamentales basadas en la orientación sexual o identidad de género” y ampara el principio de no discriminación. Sin embargo, El Vaticano criticó esta Declaración y otros 57 países aprobaron una contradeclaración para impedir la despenalización de la homosexualidad en sus ordenamientos jurídicos. 

El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para Los Derechos Humanos ha descrito las cinco obligaciones jurídicas básicas de los Estados respecto de la protección de los derechos humanos de las personas LGBT:

1. Proteger a las personas contra la violencia homofóbica y transfóbica. Incluir la orientación sexual y la identidad de género como características protegidas en las leyes sobre delitos motivados por prejuicios.
2. Prevenir la tortura y los Tratos crueles, inhumanos y degradantes contra las personas LGBT
3. Despenalizar la homosexualidad
4. Prohibir la discriminación basada en la orientación sexual y la identidad de género, especialmente en ámbitos como la salud, la educación, el empleo y el reconocimiento legal de las relaciones
5. Respetar la libertad de expresión, de asociación y de reunión pacífica

La construcción de la identidad de género individual y de la orientación sexual son procesos continuados desde la infancia, que pueden acarrear dosis de sufrimiento importantes para el niño y el adolescente si no ocurren en un contexto de respeto y protección de sus derechos tanto desde su familia como desde el ámbito escolar.

Con motivo de la celebración del Día Internacional del Orgullo LGBTI, dedicado a hacer visible y ampliar el margen de la diversidad sexual, merece la pena recordar que la discriminación la aprenden los niños de los adultos, y que incorporar el respeto a la diferencia forma parte de la salud psíquica de los niños y un bagaje muy valioso para el ejercicio de la ciudadanía.