La alfabetización, al principio del camino

Leer, escribir sobre alguna situación de la vida personal, sumar y restar. La alfabetización es la base para poder aprender a lo largo de la vida. Cada persona alfabetizada es una persona con autonomía para mejorar su salud, sus ingresos y su relación con el mundo. Por contra, el analfabetismo es una barrera insalvable para las personas que aspiran a una calidad de vida superior.

En el último Forum sobre Educación Mundial, celebrado en Corea en 2015 bajo los auspicios de las principales agencias de Naciones Unidas y con la presencia de representantes de 160 países, se aprobó la Declaración para la Educación 2030 de Incheon, en la que los asistentes se comprometieron a “asignar de forma eficiente a la educación al menos entre un 4% y un 6% del producto interno bruto o al menos entre un 15% y un 20% del total del gasto público de cada país. Los datos del Ministerio de Educación para el año 2015 situaban esa cifra en España en el 4,23% del PIB.

La humanidad inventó la escritura hace más de 7.000 años pero todavía hoy no la usan ni la pueden comprender adecuadamente cerca de 758 millones de adultos. Cada 8 de septiembre, desde hace ya 50 años, Naciones Unidas insta a gobiernos, instituciones privadas y ciudadanos a celebrar el Día Internacional de la Alfabetización.

“Situados al margen de la aldea global, no reciben ninguno de los beneficios de la mundialización y sufren todos sus costos. Estos hombres y mujeres son más vulnerables a la enfermedad, la explotación y el abuso de los derechos humanos”, ha recordado Irina Bokova, directora general de la UNESCO, respecto a las personas sin alfabetizar.

Mejoras en los últimos 15 años

Desde el año 2000, según cifras de la UNESCO, la alfabetización de adultos -mayores de 15 años- ha pasado del 82 al 86% a nivel mundial. Aunque las mujeres adultas siguen siendo la mayoría de las personas sin alfabetizar, esa brecha también ha mejorado y se ha pasado del 77 al 83% de las mujeres en todo el mundo.

En el caso de los jóvenes -entre 15 y 24 años, Marruecos ha mejorado un 25% y, en el caso de las mujeres, los mayores progresos también se han logrado en uno de los estados de África, Burundi. Y también es en el continente africano, como sucede con tantos otros indicadores de desarrollo humano, donde encontramos las cifras peores. En países como Costa de Marfil, tan sólo el 32,5% de las mujeres, frente al 53,1% de los hombres, saben leer y escribir frases simples sobre su vida cotidiana.

En el marco de la agenda de Desarrollo Sostenible, el ODS 4 propone “garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad y promover oportunidades de aprendizaje durante toda la vida para todos” de modo que, con el horizonte del año 2030, “todos los jóvenes y al menos una proporción sustancial de los adultos, tengan competencias de lectura, escritura y aritmética.

Ya en 1965, en la Conferencia Mundial para la Erradicación del Analfabetismo en Teheran, los estados participantes subrayaron que la alfabetización no era un fin en si mismo, sino que “debe ser entendida como una manera de preparar a las personas para jugar un papel cívico, social y económico”. No se trata sólo de saber leer y escribir, sino de saber comunicarse en sociedad y de poder aprender a lo largo de toda la vida.