Desnutrición, año de las legumbres y otros retos

En este 2016, declarado por la Asamblea General de la ONU, el Año Internacional de las Legumbres, 17 millones de niños en todo el mundo sufren desnutrición aguda grave, según el informe Acción Humanitaria para la Infancia 2016, publicado recientemente por UNICEF . Durante las crisis prolongadas, debidas en su mayoría a conflictos y catástrofes naturales, la inseguridad alimentaria y la malnutrición suponen una amenaza más grave y peligrosa. Y es que, tal y como señala la Organización Mundial de la Salud (OMS), más de una tercera parte de las muertes infantiles en todo el mundo se atribuye a la desnutrición. La pobreza, una vez más, es una de sus causas principales.

“No habrá desarrollo sostenible ni paz en el mundo mientras la gente siga sintiéndose excluida, mientras haya personas que siguen sufriendo de pobreza y hambre”, ha declarado recientemente Jose Graziano da Silva (Director General de la FAO).

Regiones del mundo más castigadas

De acuerdo a los datos aportados por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) en su informe El estado de la inseguridad alimentaria en el mundo 2015, la carga del hambre más alta en términos absolutos corresponde a Asia meridional. África, a excepción del norte, es la segunda región del mundo en la que más ayudas se necesitarán este año para combatir la desnutrición infantil. Además UNICEF señala que la situación es crítica en el Sahel, donde 23,5 millones de personas sufrirán inseguridad alimentaria, lo que supondrá que unos 5,8 millones de niños padecerán desnutrición aguda en 2016.

La semana pasada en la IV Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), celebrada en Quito, las Jefas y Jefes de Estado y de Gobierno de América Latina y el Caribe, aprobaron una declaración especial sobre Seguridad Alimentaria. En ella, se reconoció la contribución directa de la Agricultura Familiar a la seguridad alimentaria y nutricional y al desarrollo sostenible.

¿Se convertirán todas estas declaraciones de buenas intenciones en firmes compromisos políticos y en medidas efectivas para acabar con la desnutrición infantil?