800 millones de personas eligen a sus gobernantes en la India

800 millones de personas eligen a sus gobernantes en la India

Por Gabriel Díaz, responsable de publicaciones de Global Humanitaria.

“La imagen internacional de la India está comúnmente vinculada a sus resultados económicos. Y de hecho se ha agrupado con China, Rusia y Brasil como una de las economías emergentes en un bloque conocido como BRIC. Sin embargo, una encuesta realizada por la Fundación Thomson Reuters expresa que la India es el cuarto lugar más peligroso del mundo para las mujeres, independientemente de la clase, la casta o la religión a la que pertenezcan (según este estudio, el primer lugar lo ocupa Afganistán)”, escribía recientemente en nuestro blog Uttara Ray, técnica de nuestra contraparte en la India.

Precisamente, la grave situación de las niñas y mujeres de la India es mencionada por muchos analistas como uno de los desafíos del próximo gobierno del país asiático. En estos días, más de 800 millones de personas votan a sus gobernantes, en una elección que comenzó la primera semana de abril y concluirá el 12 de mayo. Hasta el momento, las encuestas dan como favorito al conservador Narendra Modi, pero sin que se le pronostique una mayoría sólida. “La campaña estuvo dominada por los problemas de corrupción y la alta inflación”, señala un artículo de la agencia BBC. Más

Colombia registra el mayor número de muertes por minas terrestres en 2013

Colombia registra el mayor número de muertes por minas terrestres en 2013

Por Gabriel Díaz, responsable de publicaciones de Global Humanitaria

Colombia es el país donde se da el mayor número de muertes a causa de las minas antipersonales, a pesar de que ha habido una reducción continua desde 2006. El año pasado, el estallido de estas armas acabó con la vida de 359 personas.

A comienzos de este mes, el director de programas del Servicio de Acción de Minas de la ONU, Paul Heslop, remarcó que hace 20 años las minas causaban la muerte o heridas a una persona cada 20 minutos. “Se ha avanzado muchísimo, pero debemos seguir trabajando para erradicar totalmente estas armas”, indicó. Más

Leyendas, juegos y fiestas en Camboya

Leyendas, juegos y fiestas en Camboya

Por Sithy Saem, auxiliar del Proyecto Protect Camboya.

Cuenta la leyenda… que en épocas remotas, la creación de Camboya se dividió en tres etapas: Nokor Phnom, Chenla y Angkor. Durante la primera hubo una gran tormenta y toda la tierra se llenó de agua. Fue entonces cuando apareció un pareja de dragones con cinco cabezas. Los gigantes bebieron toda el agua y crearon un isla que se pobló de mucha gente. Ese imperio estuvo bajo el poder de una reina llamada Soma, quien desató un guerra con un rey que venía de otro imperio. Cuando la lucha estaba a punto de comenzar, aparecieron los dragones y dijeron a la reina: ¨Hija, no puedes pelear con este rey porque has estado unida a él en el pasado¨. Entonces, tras el reencuentro, se casaron y se abrió una nueva etapa, el periodo Chenla, y los dragones desparecieron para siempre. Luego comenzó el imperio Angkor, que llega hasta nuestros días. Más

“¿Qué hacéis por la gente de aquí?”

“¿Qué hacéis por la gente de aquí?”

Por Belén González, delegada de Global Humanitaria, Asturias*

A menudo, en el transcurso de las sesiones de sensibilización que llevamos a cabo, me plantean por qué las ONG no nos centramos en trabajar dentro de nuestro país, o me  preguntan directamente “¿qué hacéis vosotros aquí?”.

Quizás algunos crean que unas personas merecen más atención que otras por vivir más cerca, pero lo cierto es que todos tenemos los mismos derechos y merecemos la misma consideración. No sobra ninguna causa sino que faltan manos para todas. Nadie amerita más privilegios que el resto y por eso se necesita trabajar por los derechos de todos. Más

La Educación, un derecho global al que no acceden millones de niños

La Educación, un derecho global al que no acceden millones de niños

Por Gabriel Díaz, director de publicaciones de Global Humanitaria

Casi siempre es difícil ponerse en lugar del otro. Lo es en las cuestiones cotidianas, las más simples; entender, comprender, sentir empatía aunque eso no signifique estar de acuerdo.

Un ejemplo: nuestro hijo lo deja todo por la PlayStation, sin que nosotros los hayamos estimulado a permanecer ese largo rato frente a la pantalla. Vemos cómo se concentra y emplea estrategias. Celebra cuando gana la batalla y se frustra cuando la pierde. Entretanto, nosotros soñamos (o no) con que lea El Principito. Seguramente, el tiempo, los límites y los criterios aprendidos en casa y en la escuela, forjarán parte de su personalidad, y él decidirá.

Ahora, demos un salto grande. Imaginémonos frente a un contrato que estamos obligados a firmar sin saber descifrar esa “sopa de letras” que tenemos ante nuestros ojos. Podemos ver pero no leer. O que nos vemos forzados a dejar nuestro pueblo, tomar un autobús, y rellenar un formulario de aduana con la ayuda de otra persona, porque nuestras manos saben labrar pero no escribir. Ya en la ciudad, nos perdemos, desconcertados, entre símbolos extrañísimos. Más